La actividad, denominada «Debriefing de Buen Juicio en Simulación Clínica Fonoaudiología 2026», fue preparada por Ximena Aceituno, coordinadora del Centro de Simulación Clínica de la Universidad Autónoma de Chile, junto a María Belén Labraña, directora de Carrera de Fonoaudiología y los docentes, José Miguel González, María Paz Rojas y Valeria Poblete, en una iniciativa que no tiene precedentes en la Facultad por su carácter colaborativo entre unidades académicas.

La jornada tuvo como objetivo fortalecer las competencias de los docentes para conducir procesos de debriefing en simulación clínica bajo el modelo Debriefing with Good Judgment, favoreciendo una práctica reflexiva y coherente con los principios del Aprendizaje Basado en Simulación Clínica.

La actividad marcó un hito institucional al integrar, por primera vez, al cuerpo docente de la carrera con los especialistas del Centro de Simulación en un espacio formativo conjunto, no evaluativo y orientado a la mejora continua.

Debriefing en simulación clínica: qué es y por qué importa

El debriefing es una conversación reflexiva que ocurre después de una experiencia simulada. En el modelo Debriefing with Good Judgment, el facilitador combina su observación o punto de vista —advocacy— con una pregunta genuina que busca comprender el marco mental del aprendiz —inquiry—, organizándose en tres fases: reacción, comprensión y resumen. Este enfoque convierte el error en aprendizaje y la simulación en una experiencia formativa de alto impacto.

La capacidad de conducir un debriefing efectivo constituye una de las competencias más relevantes para el docente facilitador. Sin una conducción estructurada y reflexiva, la experiencia simulada pierde parte de su potencial formativo.

Un debriefing bien desarrollado permite al estudiante identificar brechas de desempeño, comprender el origen de sus decisiones clínicas y comprometerse con acciones concretas de mejora en un entorno seguro y libre de consecuencias evaluativas.

Al respecto, José Miguel González, docente del área de voz explicó que la simulación clínica responde a una lógica presente en múltiples ámbitos de alto desempeño. «Todos simulamos escenarios antes de enfrentarnos a situaciones reales. Lo hacemos para tener un plan B, entrenar, equivocarnos y corregir antes de que el escenario ocurra de verdad. La simulación permite que los futuros profesionales practiquen en un ambiente seguro. No reemplaza la experiencia clínica con pacientes, pero sí prepara a los estudiantes para enfrentarla con mayores herramientas».

Una capacitación basada en evidencia propia

La iniciativa surgió a partir de una investigación realizada durante 2025 con 45 estudiantes de la carrera, la que evaluó la percepción del debriefing bajo el modelo Debriefing with Good Judgment. El estudio obtuvo una media global de 4,81 sobre 5 y detectó que el aspecto con menor puntuación correspondía a la claridad del contexto al inicio de la sesión, con un 4,71 sobre 5. Estos resultados fundamentaron la necesidad de fortalecer la conducción docente en ese ámbito específico y permitieron diseñar una capacitación directamente vinculada con la evidencia obtenida.

Durante la jornada, los docentes revisaron los fundamentos pedagógicos y éticos del debriefing en simulación clínica, analizaron los principios del modelo y el mecanismo de advocacy-inquiry, además de practicar la conducción de un debriefing breve en un contexto simulado. Al finalizar la capacitación, cada participante definió compromisos individuales de mejora para futuras actividades de simulación.

En este contexto, María Belén Labraña, directora de la Carrera, destacó que esta iniciativa constituye una experiencia innovadora de colaboración entre la carrera y el Centro de Simulación Clínica, fortaleciendo el desarrollo docente y promoviendo una cultura de mejora continua basada en evidencia. «Estamos convencidos de que el fortalecimiento permanente de las competencias de nuestros docentes impacta directamente en la calidad de la formación de nuestros estudiantes y en la preparación de futuros profesionales capaces de enfrentar los desafíos de la práctica clínica con mayores herramientas y seguridad».

En esa línea, María Paz Rojas, secretaria de Estudios de la Carrera destacó que este tipo de metodologías fortalecen la formación profesional antes del contacto con pacientes reales. «La simulación clínica nos permite formar estudiantes con mayor preparación sin exponer a pacientes reales durante el proceso de aprendizaje. Podemos observar su desempeño, orientar sus aprendizajes hacia futuras situaciones clínicas y entregar retroalimentación oportuna para que el primer encuentro con la complejidad clínica no ocurra recién frente al usuario».

El resultado de aprendizaje esperado fue preciso: al finalizar un escenario de 15 minutos, el docente debriefer debía conducir un debriefing estructurado, alcanzando una puntuación de al menos cinco puntos en un mínimo de cuatro de los seis elementos del instrumento DASH-RV, evaluación realizada por observadores externos. Este estándar permitió vincular la capacitación con criterios objetivos y medibles.

La colaboración entre la carrera de Fonoaudiología y el Centro de Simulación Clínica abre una línea de trabajo que la Facultad de Ciencias de la Salud proyecta consolidar. La formación conjunta de los equipos docentes fortalece la calidad de la enseñanza, promueve prácticas pedagógicas basadas en evidencia y contribuye a preparar profesionales capaces de enfrentar con mayor seguridad y competencias los desafíos de la atención clínica.


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