En el Día del Psicólogo, reconocemos a quienes promueven el bienestar emocional.
Entrevistamos a Beatriz Carreño Guajardo, alumni Talca
¿Qué valores o principios adquiridos en la Universidad Autónoma de Chile sigues aplicando en tu vida profesional?
Los valores adquiridos durante mi formación académica han sido numerosos. Sin embargo, deseo destacar aquellos que considero esenciales para el ejercicio profesional cotidiano. Entre ellos se encuentran el pensamiento crítico y la autonomía, elementos fundamentales que distinguen a los profesionales egresados de nuestra universidad y que nos permiten abrir nuevos caminos y oportunidades laborales. A esto se suman la ética profesional y la responsabilidad social, principios que, sin duda, constituyen la base de nuestra labor y orientan cada una de nuestras acciones en beneficio de la comunidad.
¿Si pudieras volver a tu primer día en la carrera, qué consejo te darías?
Si pudiera volver a mi primer día de carrera, me aconsejaría disfrutar y valorar cada instancia del proceso formativo, tanto las experiencias positivas como las más complejas. Con el tiempo comprendí que incluso los desafíos académicos aportan aprendizajes valiosos, como la perseverancia, la claridad frente a las metas y la capacidad de seguir avanzando pese a las dificultades. Asimismo, me recordaría la importancia de crear momentos significativos junto a mi grupo de amigos, quienes hoy son colegas comprometidos e intachables en las distintas áreas que eligieron desarrollar.
Como diría Viktor Frankl: “Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.” Esta frase resume el sentido del aprendizaje que dejan las experiencias, especialmente aquellas que parecen más difíciles.
¿Hubo alguna experiencia en la Universidad que definió tu vocación o rumbo profesional?
Existen dos instancias que considero fundamentales en la definición de mi rumbo profesional. Por una parte, mi experiencia en terreno dentro del ámbito educacional, específicamente en un liceo de la comuna de Talca, donde realicé talleres con adolescentes. Fue en ese momento cuando sentí una verdadera conexión con los estudiantes y pude observar cómo mi labor y conocimientos podían contribuir, en alguna medida, al fortalecimiento de su salud mental. Allí comprendí con claridad hacia qué área deseaba orientar mi futuro profesional.
Otro aspecto decisivo fue el desarrollo de mi tesis en el área educacional. Conocer de cerca los diversos nudos críticos presentes en el sistema público de educación me permitió identificar oportunidades y desafíos que otorgaron un profundo sentido a mi propósito vital. Creer firmemente que podemos ser profesionales y gestores de cambio, tanto a nivel micro como macro, es lo que me impulsa día a día a ejercer con convicción mi labor como psicóloga educacional.
¿En qué actividad universitaria participaste que hoy sientes que marcó la diferencia en tu carrera?
Las actividades en terreno realizadas durante mi práctica profesional marcaron profundamente mi camino. Conocer distintas realidades de organizaciones sociales, interactuar con personas mayores, escuchar sus legados y comprender su aporte personal y social, así como observar el trabajo de instituciones dedicadas a la inclusión y a la diversidad funcional, transformó mi manera de entender la labor profesional. Esta experiencia me permitió comprender que nuestra existencia y nuestro trabajo adquieren verdadero sentido cuando contribuimos con acciones positivas desde el conocimiento, el compromiso, la entrega, la responsabilidad y la capacidad de asumir desafíos y enfrentar adversidades.