Las universidades de Chile y Autónoma abrieron sus puertas al seminario internacional “Desafíos Jurídicos y Éticos de las Tecnologías Cerebrales”. La instancia reunió a destacados catedráticos nacionales y extranjeros, con un objetivo ambicioso: reflexionar sobre los límites y las garantías del último reducto de libertad humana, nuestra mente. 

El tema, que hasta hace pocos años parecía propio de la ciencia ficción, hoy ocupa la agenda académica y regulatoria. Las neurotecnologías permiten registrar, interpretar e incluso modificar la actividad cerebral, lo que plantea preguntas inéditas sobre la privacidad, la identidad y la autonomía de las personas. 

Voces autorizadas  

El encuentro contó con la participación de Roberto Andorno, académico de la Universidad de Zurich (Suiza); Ricardo Camargo, de la Universidad de Chile; Isabel Cornejo Plaza, de la Universidad Autónoma de Chile; Eduardo Demetrio Crespo, de la Universidad de Castilla-La Mancha (España); y Nicolás Ried, investigador de la Universidad Diego Portales. 

Cada especialista aportó una mirada propia. Esa diversidad de enfoques permitió que el debate abordara los riesgos y las oportunidades de estas tecnologías desde distintos ángulos, sin perder de vista un principio común: la dignidad humana como límite que ninguna innovación debería traspasar.  

El derecho frente a la velocidad tecnológica 

Uno de los ejes de la jornada fue la brecha entre el ritmo del avance científico y la capacidad de las normas para responder a él. Mientras la inteligencia artificial y las neurotecnologías evolucionan a gran velocidad, los marcos jurídicos suelen llegar después, cuando los efectos ya se hacen sentir en la vida cotidiana. 

Por ello, los expositores coincidieron en que anticiparse resulta indispensable. Proteger los datos neuronales, resguardar el consentimiento informado y definir qué usos son aceptables son tareas que exigen un diálogo permanente entre juristas, científicos y autoridades. 

El derecho debe mirar hacia el futuro 

Sobre el seminario, el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma, Dr. Sebastián Bozzo, subrayó la urgencia de que la disciplina se actualice: “El derecho debe visualizar hacia el futuro, entender cómo avanza la tecnología, entender la IA y su desarrollo exponencial y cómo todo este adelanto tiene efectos y consecuencias en nuestra mente”. 

Sus palabras resumen el espíritu de la jornada. Más que alarmar, la invitación fue a comprender: quien legisla, juzga o enseña derecho necesita conocer la tecnología que pretende regular. 

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