Realizar breves pausas de movimiento durante la jornada no sólo combate el sedentarismo del trabajo en una oficina, sino que mejora la capacidad para afrontar las exigencias diarias. Así lo evidenció una investigación en que participaron colaboradores de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago, quienes además comprobaron el impacto positivo de interrumpir las horas continuas frente al escritorio.
El proyecto evaluó durante 6 meses los efectos de pausar la rutina sedentaria mediante alertas que luego guiaban secuencias de ejercicios sencillos. La directora de la carrera de Kinesiología, Alejandra Pérez, lideró una breve ceremonia en que se entregaron informes individuales a los participantes.
Los hallazgos del estudio, liderado por el académico de la Universidad del Desarrollo Jaime Leppe, demostraron importantes beneficios para la salud. Se elevó de forma sustancial la percepción de control sobre la carga laboral, permitiendo afrontar de mejor manera la jornada, y registró un incremento constante en el umbral del dolor físico. En cuanto a los indicadores cardiometabólicos, sugirió la conveniencia de complementar el movimiento con orientación nutricional para potenciar sus efectos.
Además de aportar valiosos datos para la investigación del profesor Leppe, la experiencia dio cuenta de la importancia del bienestar de los colaboradores de la Universidad Autónoma de Chile, que tuvieron todas las facilidades de tiempo y espacio necesario en horario de trabajo. Esta oportunidad fue altamente apreciada por los participantes, quienes destacaron que el respaldo institucional les permitió adoptar herramientas concretas para cuidar su salud y sentirse acompañados en su entorno laboral cotidiano.