
En el marco de su compromiso con una atención en salud mental inclusiva y actualizada, la Clínica Psicológica del Campus El Llano Subercaseaux realizó dos capacitaciones dirigidas a sus practicantes bajo el título “Diversidades Sexuales y de Género en la atención en Salud Mental”.
La instancia fue liderada por la Dra. Marais Del Río, docente regular de la Escuela de Psicología, y tuvo como objetivo entregar herramientas teóricas, éticas y clínicas para abordar de manera pertinente la diversidad de identidades y experiencias presentes en la comunidad.
Durante las jornadas, se abordaron los principales desafíos que aún persisten en la atención en salud mental hacia personas de diversidades sexuales y de género. En ese contexto, la Dra. Del Río explicó que, pese a los avances, “la atención en salud mental aún arrastra disímiles sesgos que implícita o explícitamente patologizan o invisibilizan las vivencias de las personas LGBTIQ+”, lo que puede traducirse en barreras de acceso, inequidades y experiencias de rechazo o discriminación.
Entre estos sesgos, destacó la presunción de cis-heteronormatividad —es decir, asumir que todas las personas son heterosexuales o cisgénero—, lo que obliga a los consultantes a revelar constantemente su identidad. A ello se suman microagresiones o violencias sutiles durante la atención, como el uso incorrecto de nombres o pronombres, así como la invalidación de experiencias. Asimismo, advirtió sobre el desconocimiento del denominado estrés de minorías, fenómeno que incide directamente en los indicadores de salud mental de estas poblaciones.
Estas jornadas formativas permitieron a los estudiantes reflexionar sobre su rol como futuros profesionales, profundizando en la importancia de una atención libre de prejuicios, estigmas y sesgos, especialmente en contextos clínicos.
En esa línea, la directora de la Clínica Psicológica del Campus El Llano Subercaseaux, Francisca Jara, destacó que “es fundamental incorporar esta perspectiva en la formación de los practicantes, ya que les permite comprender de manera actualizada y respetuosa la diversidad de experiencias, identidades y trayectorias vitales presentes en la comunidad. En salud mental, es indispensable que los futuros profesionales cuenten con herramientas teóricas, éticas y clínicas que favorezcan una atención libre de prejuicios, estigmas o sesgos, promoviendo espacios seguros y acogedores para todas las personas”.
Por su parte, la Dra. Del Río también enfatizó la importancia de desarrollar competencias concretas para una atención inclusiva, señalando que es clave que los futuros profesionales “reconozcan y atiendan sus propios prejuicios, creencias y actitudes”, junto con fortalecer el uso de un lenguaje respetuoso, el conocimiento de marcos normativos vigentes y el desarrollo de habilidades culturalmente sensibles.
En este proceso, subrayó además un elemento central: la humildad cultural. “El paciente es el experto en su propia vivencia, por lo que el tratante debe considerarse un facilitador, ofreciendo un espacio seguro y respetuoso que promueva una identidad positiva y libre de discriminación”, afirmó.
Asimismo, Jara destacó el impacto que este tipo de iniciativas tiene en la atención que entrega la clínica: “Impacta directamente en la calidad de atención, ya que prepara a los practicantes para responder de mejor manera a las necesidades reales y diversas de quienes consultan en la clínica. Profesionales mejor formados generan vínculos terapéuticos más confiables, comprensivos y efectivos, lo que favorece la adherencia a los procesos de atención y mejores resultados en salud mental. Además, contribuye a consolidar una clínica universitaria comprometida con la inclusión, la actualización permanente y una atención centrada en la dignidad de las personas”.