Una aplicación móvil, un jardín infantil y 60 kits escolares son los protagonistas de una historia que une el aula universitaria con la vida cotidiana. El proyecto Bienestar Autónomo, realizó su ceremonia de cierre en el Jardín Infantil Pedro Aguirre Cerda, de la Corporación para la Infancia de la comuna de Santiago, con la entrega de materiales a niños y niñas del establecimiento.

La actividad fue el punto culminante de una experiencia de colaboración innovadora entre la Universidad Autónoma de Chile y la comunidad educativa. Su propósito central fue conocer el bienestar y las necesidades psicosociales de las familias, una mirada poco frecuente en la investigación tradicional.

La ciencia ciudadana como método

La iniciativa, liderada por el académico e investigador Dr. Gonzalo Zambrano Millar, se enmarca en el proyecto “Red de Observadores Urbanos”, adjudicatario del concurso +Conectados 2025. Su sello es el enfoque de ciencia ciudadana: las propias familias participan en la generación de conocimiento sobre su bienestar, en lugar de ser solo objeto de estudio.

Para lograrlo, el equipo diseñó la aplicación móvil Bienestar Autónomo, que recogió las experiencias de padres, madres, apoderados y tutores legales. Con esa información, el proyecto reunió antecedentes valiosos para comprender las necesidades de las familias en su contexto diario.

Un equipo multidisciplinario y una alianza territorial

El trabajo se desarrolló desde el Departamento de Psicología de la Universidad Autónoma de Chile. Participaron la Dra. Leila Campdesuñer Sarquiz y el Dr. Sebastián Ligüeño Espinoza, junto al equipo del establecimiento y a las familias que se sumaron a la experiencia.

Por parte de la Corporación para la Infancia, las contrapartes principales fueron la directora del jardín infantil, Magdalena Curinao Alvear, y la jefa del área de Promoción y Protección de la Infancia, Eva Vilca Badilla. Su compromiso permitió que la iniciativa se integrara con naturalidad a la rutina del recinto.

Un cierre con aporte a la comunidad educativa

La entrega de los 60 kits escolares fue mucho más que un gesto protocolar. Los materiales apoyarán las actividades educativas diarias de los niños y niñas, y expresan el vínculo que se construyó con la comunidad a lo largo del proyecto.

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