Abogada formada en la Universidad Autónoma de Chile, Catalina Müller ha construido su trayectoria integrando el derecho con innovación y tecnología. Su experiencia combina excelencia académica, acompañamiento estudiantil y una mirada profesional orientada a los nuevos desafíos digitales, aportando a una formación que trasciende lo estrictamente disciplinar.
¿Qué la motivó a realizar su formación profesional en la Universidad?
Me impulsó una convicción vocacional profunda y el deseo permanente de superación. La exigencia académica fue clave para desarrollar disciplina, carácter y criterio profesional. Entendí que la Universidad no solo entrega conocimientos técnicos, sino que forma personas capaces de asumir responsabilidades y proyectarse con solidez en el tiempo.
¿Qué mujeres han sido referentes durante su vida?
En lo personal, mi madre y mi abuela han sido pilares fundamentales. Su disciplina, esfuerzo y fortaleza marcaron profundamente mi carácter. En el ámbito académico, destaco a la profesora Alicia Castillo, cuyo rigor y compromiso con el aprendizaje influyeron de manera significativa en mi formación. De todas ellas aprendí que la preparación y el carácter se construyen con trabajo constante.
¿Qué desafíos considera necesario reforzar en los espacios académicos?
Es clave fortalecer la inteligencia emocional y la contención. Muchas veces el bajo rendimiento no responde a falta de capacidad, sino a inseguridades o dificultades personales mal abordadas. La excelencia académica debe ir acompañada de un entorno seguro, profesional y digno.
¿Qué le gustaría que encuentren las próximas generaciones en la Autónoma?
Que reciban una formación sólida y, al mismo tiempo, oportunidades que potencien sus talentos. Es fundamental seguir fortaleciendo la integración entre disciplina y tecnología para preparar profesionales capaces de enfrentar los nuevos escenarios digitales.
¿Qué consejo le daría a quien inicia su camino universitario?
A quienes recién comienzan su camino en la universidad, les diría que no flaqueen ante el primer obstáculo. Equivocarse es parte del proceso. Lo importante es aprender, corregir y seguir adelante. La perseverancia y la constancia siempre marcan la diferencia. Que aprovechen cada oportunidad, que participen, que pregunten y que busquen apoyo cuando lo necesiten. En la Universidad, el compromiso con el propio crecimiento abre puertas que muchas veces superan las expectativas iniciales.