¿Cómo saber si la docencia universitaria realmente está cumpliendo su propósito en la era de la transformación digital? En la Universidad Autónoma de Chile, la respuesta a este desafío está en el poder de la analítica de datos, una herramienta capaz de convertir las percepciones en evidencia concreta para elevar de forma continua la calidad del aprendizaje.
El aseguramiento de la calidad se sustenta en procesos rigurosos y multidimensionales donde la medición inteligente cobra un rol estratégico. En este contexto, el Sistema de Evaluación de la Docencia busca ponderar la contribución real de los académicos a la formación estudiantil mediante un modelo integral en 360 grados que recolecta retroalimentación de estudiantes, directores de carrera y autoevaluaciones de los profesores.
La Directora de Desarrollo Docente, Dra. Patricia Ibáñez, destaca que “la implementación del nuevo instrumento de Evaluación Docente representa un avance relevante para la Universidad, porque nos permite contar con información más integral y pertinente sobre la experiencia de enseñanza y orientar de mejor manera los procesos académicos”.
La medición se estructura a partir de cuatro dominios fundamentales del quehacer pedagógico: disciplinar, pedagógico, interpersonal y administrativo. Al transformar los datos recolectados semestralmente en un set de indicadores específicos y métricas gestionables, la Universidad logra procesar información profunda sobre las competencias docentes.
“Su valor no está solo en evaluar sino en transformar los datos en información útil para la toma de decisiones, identificando fortalezas, necesidades y oportunidades de mejora tanto a nivel docente como de carrera, facultad y sede”, explica.
De esta forma, la conversión sistemática de estos indicadores en estrategias de mejora consolida un modelo de gestión académica de vanguardia. La integración de la analítica aplicada al aula no solo optimiza el acompañamiento a los profesores, sino que fundamenta cada acción institucional en un marco transparente y riguroso. La Dra. Ibáñez subraya que “de esta manera, la evaluación se vincula directamente con una mirada de analítica de datos aplicada a la docencia, que nos permite avanzar desde decisiones basadas únicamente en percepciones hacia decisiones sustentadas en evidencia, con el propósito final de fortalecer la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje”.