
Un colaborador necesita un correo con información importante. Sabe que lo recibió el día anterior, pero no puede encontrarlo y llama para que se lo reenvíen. Hacerlo con buena disposición es una muestra de empatía y respeto en una relación laboral. Un gesto que no toma mucho tiempo, pero que para la otra persona puede marcar una gran diferencia en su trabajo.
Eso es un gesto clave y muy valioso para Moisés Neira, coordinador de Prácticas de Pedagogía en Inglés de la Universidad Autónoma de Chile en el Campus El Llano Subercaseaux, ganador del concurso “Experiencias de buen trato”, iniciativa conjunta de la Dirección de Gestión de Personas y la Asociación Chilena de Seguridad (AChS).
“No cuesta nada volver a enviar un mail”, asegura. “Somos todos seres humanos y tenemos muchas cosas que hacer. Son esos pequeños detalles los que marcan una gran diferencia y el respeto es fundamental para trabajar mejor en equipo, independiente de que pertenezcamos a diferentes unidades académicas”.
Como profesor de formación, explica que “siempre he estado en contacto con personas; con apoderados de colegio, con escolares, y hoy con estudiantes universitarios, profesores y colaboradores. En todos esos espacios, la comunicación y el buen trato son para mí fundamentales”.
Todo se basa en respetar la dignidad de las personas. “Siempre trato a otros como quiero que también me traten a mí. Pertenecemos a la misma institución y siempre deben prevalecer el respeto y la empatía. Eso genera un mejor ambiente laboral y nos lleva a estar más a gusto en un espacio en que estamos cinco días a la semana”.
El concurso “Experiencias de buen trato” invitó a los colaboradores a compartir videos, relatos escritos o podcasts que reflejaran acciones cotidianas orientadas a fortalecer una cultura organizacional basada en el respeto, la colaboración y la inclusión.
Para el vicerrector de la Sede Santiago, Francisco Baghetti, la experiencia presentada por Moisés representa fielmente el propósito de la iniciativa: demostrar que el respeto mutuo, la empatía y la amabilidad promueven entornos de trabajo saludables, y mejoran la calidad de vida y bienestar de las personas.