Las comunidades venezolana y haitiana han consolidado su presencia en la Región del Maule, convirtiéndose en dos de las poblaciones extranjeras más importantes que han llegado a la zona, según se desprende de los datos arrojados por el Censo de Población del año 2017. De hecho, los datos arrojan que los venezolanos se han convertido en la fuerza extranjera más numerosa y los haitianos aparecen en tercer lugar.

¿Pero cómo son esas poblaciones que vemos a diario en cada sector de nuestras ciudades maulinas? El Centro de Estudios y Gestión Social (CEGES) de la Universidad Autónoma de Chile quiso responder a esa pregunta caracterizando a ambas comunidades a través de un estudio que determinó semejanzas y diferencias entre venezolanos y haitianos, información que se transforma en un aporte al análisis del fenómeno de la migración internacional en la región.

El sociólogo del CEGES, Dr. Felipe Tello, indica que una de las principales semejanzas que presentan ambas comunidades migrantes es el fuerte incremento de su presencia en la región en los últimos años, tal como lo muestra la Tabla Nº 1 que evidencia el crecimiento de ambas poblaciones en el tiempo, constatándose que durante el período 2010-2017 tanto venezolanos como haitianos han arribado masivamente al Maule.

“Más allá de esta similitud, las causas y la historia de la migración de ambas poblaciones es diferente. La migración venezolana en Chile en general, y en la región en particular, se incrementa con fuerza desde antes del año 2013 -fecha en la que asume su actual mandatario Nicolás Maduro-, período en el cual se intensifica la crisis política y económica que vive ese país.  Si uno toma los datos entregados por la Cepal en un informe de 2018, se puede observar que Venezuela está sufriendo una transformación en su trayectoria migratoria, pasando de ser una nación receptora de inmigrantes a una generadora. Así y todo, este país es el segundo de América del Sur con mayor cantidad de inmigrantes en su territorio”, sostiene Tello.

El investigador planteó que tomando en consideración aquello, se observa que la realidad de la migración haitiana es diferente. “Haití ha vivido desde su constitución como nación independiente (1804) constantes procesos de diáspora. Su vecino República Dominicana ha sido el principal país de arribo de esta población y luego están los países del norte. Chile ha sido tardíamente identificado por esta población como un lugar de destino”, explica.

Tello agregó los datos arrojados por el Censo de Población 2017 señalan que al Maule han llegado ciudadanos haitianos de manera constante a partir del año 2010, fecha que un sismo de gran magnitud vino a complicar más una situación ya desmejorada, tal como se evidencia en el Gráfico Nº 1.


¿Cómo se componen ambas poblaciones?

El sociólogo indica que en cuanto a la composición de las comunidades venezolana y haitianas presentes en la Región del Maule, la Tabla Nº 2 permite observar la división por sexo de estas poblaciones. Para el caso de los venezolanos, el porcentaje entre hombres y mujeres es equitativo (52% hombres versus 48% mujeres), mientras que la situación de los haitianos es distinta, ya que aquí el porcentaje de hombres y mujeres presentes en la región se manifiesta en un 75% hombres versus 25% de mujeres, es decir, uno de cada cuatro ciudadanos haitianos en el Maule es mujer.

“Estos datos podrían hacernos creer que para el caso de la comunidad haitiana son solo los hombres quienes emigran. Sin embargo, si uno toma el informe de la Cepal ya mencionado, se puede entender que la explicación va en otro sentido. Lo que ocurre acá es que la migración haitiana se encuentra diferenciada por sexo según los países de destino. Así, cuando el lugar de llegada es América Latina, la migración es fuertemente masculina (índice de masculinidad de 162,4 hombres por cada 100 mujeres). En cambio, cuando los países de destino son los Estados Unidos y Canadá, la emigración haitiana tiene un patrón feminizado (índice de masculinidad de 83,2). Una explicación plausible sobre esta relación entre el país de destino y la división sexual de la migración está en el tipo de labor que realizan los migrantes en el país de llegada. Mientras las mujeres que emigran a naciones del norte se emplean -con seguridad- en labores domésticas; los hombres haitianos que emigran a países del sur realizan trabajos no calificados, lo más probable es que con altos requerimientos físicos. Así, en la Región del Maule no es raro verlos en faenas agrícolas o en la construcción”, afirma el investigador del CEGES.

En cuanto a la composición por edad de estas comunidades, la Tabla Nº 3 evidencia que tanto la población venezolana como la haitiana está compuesta mayoritariamente por personas jóvenes en edad laboralmente activa. “Lo anterior, es lógico si se considera que una de las principales razones que llevan a las personas a salir de sus países de origen es buscar alternativas laborales para mejorar su calidad de vida. Es relevante observar el nivel educacional de las comunidades migrantes presentes en la Región del Maule, pues ellos nos darán algunas luces sobre sus posibilidades de inserción en el mercado del trabajo”, precisa Tello.

Por eso, el investigador advierte que en la Tabla Nº 4 se puede observar que el nivel educacional de las comunidades venezolanas y haitianas difiere. La primera posee un promedio de 12,5 años de escolaridad -superior al promedio de escolaridad de los mayores de 15 años en la Región del Maule que es de 9,89 años y superior, a su vez, al promedio nacional que es de 11,13 años-. La población haitiana, por su parte, tiene un promedio 8,89 años de escolaridad, inferior tanto al promedio nacional como al regional. “Si bien esta característica es clave para comprender las posibilidades de inserción de los migrantes internacionales al mercado laboral, esto no determina automáticamente las labores que estos realizan. Allí cabría ahondar sobre si los inmigrantes con alta formación en la región están realizando labores calificadas o si se encuentran empleados en labores de baja calificación”, dice Tello.


Empleo y discriminación

Son dos de los temas que adquieren más relevancia cuando se trata de la población inmigrante en la región y el país. Por eso, una investigación de título de Trabajo Social de los alumnos de la Universidad Autónoma de Chile, Luis Astudillo y Jordan Luna, desentraña la visión de los miembros de las comunidades venezolana y haitianas presentes en el Maule sobre las instituciones chilenas. Según manifestó el sociólogo Felipe Tello, cuando en esta investigación de título los ciudadanos extranjeros fueron consultados sobre su experiencia en el mercado laboral local, los relatos de los venezolanos y haitianos muestran puntos disímiles. “Mientras los haitianos hablan abiertamente de discriminación, no sólo de parte de sus empleadores sino también de sus compañeros de trabajo; los venezolanos señalan no haberse sentido discriminados, sin embargo, afirman que esto se debe a que ellos son “más blancos”, parecidos a los chilenos, y dicen conocer situaciones en las cuales conciudadanos suyos han tenido problemas por ser “más oscuros”, reconociendo al “color de piel” como un factor de discriminación. Lo anterior, no sólo es explicitado abiertamente como racismo, sino también como parte del clasismo de los chilenos que los ciudadanos extranjeros ya han aprendido a identificar”, asegura.

En este contexto, para el investigador del CEGES, este panorama vendría a corroborar lo que han señalado otras investigaciones sobre el tema, respecto de que el “color de piel” determinará en gran parte la experiencia de los inmigrantes en el país.

 

 

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