Como una forma de mejorar la inserción y la estadía a nuestro país, y así brindar una grata experiencia de intercambio, la Universidad Autónoma de Chile y la Dirección de Relaciones Internacionales entregan por primera vez clases de español a sus alumnos extranjeros. Este proyecto -que está en su primera etapa- va dirigido principalmente a estudiantes que no manejan de manera fluida el español y que requieren un refuerzo en la comprensión y entendimiento de nuestro idioma.
Eso es algo que Brenda Silva valora de este proyecto. La joven de 19 años proveniente de Brasil, cuenta que nunca antes tuvo contacto con el español por lo que en un principio pensaba que no lograría adaptarse al país por el idioma y las costumbres. Sin embargo, su visión cambio al tener las primeras clases de español junto a sus compañeros. «La profesora ha sido muy amable y todos tenemos una impresión muy buena del español, es perfecto este curso», dice.
Este es el primer año que la universidad recibe a jóvenes provenientes de los Países Bajos, quienes tienen como lengua materna el holandés. Jeffrey van Haren de Avans University es uno de ellos. El estudiante viene al programa de intercambio de Ingeniería Comercial y cuenta que a pesar de haber tenido clases de español hace unos años, nunca fueron a este nivel. «Está muy bueno, el español es difícil, pero he aprendido muchas palabras chilenas, como expresiones en general», cuenta.
En total son cinco estudiantes que participan en estas clases impartidas por la profesora de español Natalia Molina. Ella llegó a Chile hace ocho años e hizo un Diplomado de español como lengua extranjera en la Universidad Católica, lo cual le ha permitido enseñar el idioma en diferentes instituciones. Como pedagoga, Natalia considera que esta es una muy buena experiencia para los chicos, sobre todo cuando no son de Latinoamérica. «Ellos vienen con otra idea de la cultura latina y saben muy poco sobre esta, por lo que para mí también es muy bueno enseñarles lo que nos gusta o como nos expresamos», manifiesta.
Con respecto a la buena acogida, Molina expresa que los jóvenes «están muy interesados, tienen buena actitud y son receptivos a todo tipo de actividades que se les plantea y además están muy abiertos a dar sugerencias cuando uno se los ha pedido». Además, agrega que es muy positivo para la Universidad entregar estas ayudas a los alumnos que vienen del extranjero, ya que significa un gran cambio para ellos venir a un país y una cultura nueva. «Saber que la Universidad tiene un programa para enseñarte español y que te da las bases para poder comunicarte es un valor agregado que otras instituciones no tienen», finaliza.
 
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