¿Por qué se trabaja con hombres que ejercen violencia contra sus parejas?, fue una de las preguntas que respondió el especialista, Mg. Heinrich Geldschläger, psicólogo y psicoterapeuta especializado en violencia de género e intervención con hombres, socio fundador de la Asociación CONEXUS, en Barcelona, España, institución que trabaja esta temática y, además, miembro de la junta directiva de la Red Europea para el trabajo con agresores de violencia de género, quien dictó una conferencia y está desarrollando un ciclo de talleres para profesionales de la Región del Maule, en el marco de un trabajo conjunto que lidera el Centro de Atención Psicológica (CAPSI) de la Universidad Autónoma de Chile.

La semana recién pasada se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha que sirvió de inicio de una labor colaborativa con la red regional que se hace cargo de la violencia de género, integrada por instituciones y organizaciones públicas, privadas y de la sociedad civil del Maule. Dicha conmemoración se inició con una conferencia dictada por el especialista alemán, actualmente residente en España, respecto de la situación de intervención con hombres que ejercen este tipo de violencia en ese país y en Europa, y que continúa hasta enero de 2021 con un ciclo de talleres destinado a representantes de las principales instituciones que centran su trabajo en estas materias de violencia en la Región del Maule con el objetivo de detectar y realizar el abordaje de esta problemática en usuarios hombres.

“Esta actividad se considera especialmente relevante, por una parte, porque la violencia de género presenta indicadores de los más altos del país en la Región del Maule, lo que ha aumentado durante el contexto de pandemia, y, por otra parte, debido a que la mayoría de las intervenciones son dirigidas a las mujeres, por lo tanto, este evento se enfocó en la intervención psicológica y los tratamientos existentes, no de las mujeres, sino de los hombres que ejercen violencia de género. A través de estas actividades se espera complementar las intervenciones y tratamientos psicológicos dirigidos a las mujeres víctimas o en riesgo de sufrir violencia de género, y, además, a nivel simbólico, hacer constar que son los hombres los responsables de la violencia y de evitarla, y no las mujeres o hijas e hijos que la sufren. Esto último, es fundamental para la prevención e idealmente erradicación de este problema, ya que evidentemente no solo es necesaria la recuperación psicológica de las mujeres víctimas de la agresión, sino además el tratamiento psicológico de los hombres agresores”, indicó la directora del Centro de Atención Psicológica (CAPSI) de la Universidad Autónoma de Chile, Dra. Leonor Irarrázaval.

Al respecto, la directora de la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma de Chile, Mg. Claudia Badilla, valoró el trabajo que está realizando el CAPSI junto a la red regional de prevención de la violencia contra la mujer, sobre todo en el ámbito de ampliar la mirada sobre esta problemática con la conferencia y el ciclo de talleres. “Esperamos que estas actividades sean de mucha reflexión y aprendizaje. Por nuestra parte esperamos conocer las experiencias de otras partes del mundo y poder para seguir contribuyendo de una manera mucho más sistémica, no solamente viendo un sector de esta gran problemática, sino también abarcar esta visión de qué pasa con los hombres que ejercen violencia, pensando que lamentablemente esto es algo que se va perpetuando y se va transmitiendo de generación en generación y eso es lo que justamente lo no queremos que ocurra”, concluyó.

 

RESPUESTA

La respuesta a la pregunta inicial fue entregada por el especialista, Mg. Heinrich Geldschläger, quien señaló que la raíz del problema de la violencia de género es el machismo y que los hombres son los responsables de esta violencia.

De esta manera, el psicólogo experto alemán y psicoterapeuta, señaló al respecto que se trabaja con hombres maltratadores por varias razones, entre ellas porque las mujeres víctimas y supervivientes de la violencia de género así lo reclaman, para responsabilizar a los perpetradores de la violencia en la erradicación de esta, porque muchas mujeres víctimas y supervivientes no se separan de los hombres o vuelven con ellos, porque muchos hombres repiten patrones violentos en relaciones posteriores, y además, para romper “la transmisión intergeneracional” de la violencia a los hijos expuestos a estos “modelos” y porque la legislación nacional e internacional obliga a hacerse cargo de esta problemática.

De esta manera, Geldschläger hizo una revisión de los programas que abordan la problemática de la violencia de género en Europa, centrándose en los estándares de calidad establecidos en la Red Europea para el trabajo con agresores de violencia doméstica, una instancia que trabaja directa o indirectamente con agresores y sus exparejas con el objetivo de aumentar la seguridad de mujeres, niños y niñas víctimas, y promover intervenciones eficaces y coordinadas con agresores, dando importancia a enfoques como la creencia en la posibilidad de cambio, responsabilizar a los hombres de su violencia y centrarse en la conducta violenta y sus consecuencias.

Asimismo, el investigador subrayó la importancia de la detección y el abordaje de la violencia en hombres usuarios de servicios básicos, pensando en que, según algunos estudios, entre un 40 y 90 por ciento de los hombres que entran a un programa para agresores acuden a servicios de salud en los meses anteriores, que la mayoría de las guías o formaciones respecto de este tema se refieren exclusiva o mayoritariamente a mujeres víctimas y que muchos profesionales no saben cómo abordar el tema, cuestión que aborda el ciclo de talleres que se está realizando en el Maule.

Igualmente, el psicólogo y psicoterapeuta se refirió al reto que implica la pandemia para la prevención de la violencia de género, subrayando un aumento de la violencia en este período, en el cual también la ciberviolencia se ha visto más extendida y visibilizada. “Este aumento de violencia lo podemos explicar no solo por la evidente restricción que tienen las mujeres de no poder salir de la situación, sino también por cómo viven los hombres este confinamiento, prácticamente como antítesis de la masculinidad tradicional que se caracterizaría por la vida pública y el trabajo productivo que en el confinamiento ha sido limitado, un aumento de la importancia de la vida privada, el trabajo reproductivo y los cuidados esenciales, el control y la previsión tan importantes en este modelo son prácticamente imposibles, y la vulnerabilidad y los miedos tanto relacionados con la pandemia como con sus consecuencias a nivel laboral, económico, entre otros, son inevitables pero difíciles de asumir en este modelo, y ahí el riesgo de ejercer violencia con todas esas circunstancias ha aumentado mucho”, explicó.

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