Es una experiencia didáctica que ayuda a los escolares a conectarse con sus emociones y su forma de ver el mundo. Desarrollan contenidos y también habilidades y destrezas, como la tolerancia, la creatividad, la comprensión lectora y la dicción.

Para que un profesor de Educación Básica pueda incorporar el teatro a sus clases debe saber cómo desplazarse en el aula, cómo gestualizar y expresarse. Esas técnicas son parte de la formación académica de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Chile.

Michelle Opazo y Fernanda Pacheco, de cuarto año, cerraron el semestre de la asignatura Pedagogía Teatral con el montaje de dos reconocidas obras junto a sus compañeros, interpretadas por ellos mismos: “La enferma imaginaria” y “El paraíso semiperdido”.

“Aprendemos de artes escénicas para que después se las enseñemos a nuestros alumnos”, dijo Fernanda poco antes de comenzar la función en el Auditorio del campus El Llano Subercaseaux en Santiago.

“En la educación no todo es tan estructurado. Como futuros docentes, siempre vamos a estar frente a personas, en nuestro caso niños, adoptando distintos roles para motivarlos en el aprendizaje y enseñarles los diversos contenidos del currículum”.

Para el profesor Raúl Yáñez, incluir estas materias en la malla curricular de la carrera se basa en que “cuando hacemos teatro con los escolares, cambia la atmósfera en la sala de clases. Se hace trabajo colaborativo y se potencian habilidades blandas y disciplinares”.

A su juicio, la Universidad Autónoma de Chile entiende que se trata de un poderoso instrumento pedagógico, que integra y abre expectativas diferentes respecto de la educación integral de los líderes del siglo XXI.

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