“Si tenemos amor en nuestro espíritu y lo usamos para conectarnos con quienes serán nuestros usuarios, lograremos que esa persona nunca se olvide de nosotros y que su experiencia en salud sea algo único”.

Así describió la estudiante Sofía Araya el ejercicio de la Enfermería, tras ser investida con el uniforme de esa carrera junto a más de un centenar de alumnos de segundo año de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago.

“Ser enfermero no se trata solo de clases o materias. Nadie puede enseñarnos a encontrar la dignidad de una persona durante un baño en cama; a llorar con una persona o a decirle a una familia que su familiar está en proceso de morir”.

“Veamos este hermoso traje azul como la representación de la gran responsabilidad que llevamos puesta”, añadió.

En esa misma línea, Tomka Rivera sostuvo que “esta es una generación que ingresó con objetivos y expectativas diversas, pero que la une la profunda motivación de ser agentes de cambio”.

“Con este uniforme no solo honraremos a las precursoras de la Enfermería, sino a todos los hombres y mujeres que han dejado sus pies, su esfuerzo y su día a día en los hospitales, consultorios y aulas”.

En la tradicional Ceremonia de la Luz, los alumnos juraron convertirse en “profesionales con compromiso social, un cuerpo de conocimientos, habilidades lingüísticas y psicoemocionales, para brindar a cada usuario un cuidado experto, focalizado y centrado en sus necesidades”.

Menú
Open chat
X