En general, en los servicios de salud se atiende a pacientes que están conscientes de sí mismos y del entorno: pueden atender sus necesidades básicas o al menos comunicarse, manteniendo así un vínculo con el medio y con su propia condición.

Pero en las unidades de pacientes críticos es distinto: están en riesgo vital, requieren tratamientos intensivos y monitoreo constante de sus signos vitales.

“Ellos sufren mucho, aunque no lo digan”, asegura Rocío Morales, estudiante de Enfermería de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago. Hace pocos días, comenzó su internado en la UCI de la Clínica Colonial de Ñuñoa.

“La mayoría de las veces tienen problemas neurológicos y están con muchos medicamentos, de modo que están casi siempre dormidos. Aunque no puedan hablar ni moverse, uno sabe que sufren, lloran y se sienten impotentes”.

Todo eso hace que el cuidado sea aún más especial. Además de aplicar todos los conocimientos, destrezas y habilidades, nunca se debe olvidar que “el cuidado en salud debe hacerse con dignidad hacia los pacientes”.

En la Universidad, Rocío nunca ha reprobado una asignatura, por eso siente que “estar aquí en la UCI es muy fuerte pero al mismo tiempo un premio a todo el esfuerzo que he puesto durante mis estudios universitarios”

Los internados en Enfermería marcan el cierre de un ciclo formativo en que el estudiante comienza a ejercer su rol profesional en todas sus dimensiones, adquiriendo las competencias declaradas en el perfil de egreso de la Universidad Autónoma de Chile.

La directora de carrera, María Angélica Vásquez, explica que “este grupo de alumnos, que pertenece a la cohorte 2014, es el primero en iniciar sus prácticas profesionales con la nueva malla curricular”.

Durante el último año, los alumnos se desempeñan en las áreas extra e intrahospitalaria. La primera corresponde a atención primaria, trabajando en actividades de promoción de la salud y prevención de enfermedades. En el segundo caso, ejercen un rol asistencial con pacientes pediátricos y adultos hospitalizados, para la recuperación de la salud.

Además de la Clínica Colonial, el Hospital FACH, Capredena y el Hospital Parroquial de San Bernardo, son algunos de los centros en convenio.

 

 

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