El factor más relevante de la deserción universitaria entre mujeres, después del socioeconómico, es el embarazo. Esa es la hipótesis central del proyecto que llevan adelante alumnas de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago, con apoyo del Fondo de Desarrollo Institucional (FDI) del Ministerio de Educación.

Amapola Valdivia, Jocelyn Guzmán y Romina Fuentes, de cuarto año de Obstetricia y Puericultura, son las responsables de una iniciativa que brindará ayuda a esas estudiantes en los ámbitos académico, emocional y de salud.

“La Organización Mundial de la Salud sugiere incorporar terapias alternativas a los sistemas sanitarios tradicionales -dice Valdivia-, promoviendo que los Estados financien investigaciones y trabajos para demostrar su eficacia e inocuidad durante el embarazo”.

Y añade que en Chile no hay aún resultados concretos con experiencias de este tipo, y que su implementación ha sido más bien tímida. Mientras a nivel mundial, ya existen avances significativos.

Como parte de la etapa de diagnóstico del proyecto, están ahora analizando los datos bioestadísticos de cuántas estudiantes embarazadas cursan pregrado.

“Vamos a ofrecerles sesiones de yoga prenatal, aromaterapia y musicoterapia, por ejemplo, trabajando la relajación, la concentración en momento presente y otros aspectos del mindfulness”.

Junto a otras dos propuestas de Talca y Temuco, “Talleres de terapias alternativas para alumnas embarazadas de la Universidad Autónoma de Chile” en Santiago dispone de recursos de la línea Emprendimiento Estudiantil del FDI.

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