Pía Jofré está en tercer año de Terapia Ocupacional, con todas sus asignaturas al día. A sus responsabilidades académicas suma un embarazo de 30 semanas. Y aunque espera feliz el nacimiento de su primera hija, adecuar sus tiempos para cumplir con ambas obligaciones no ha sido fácil.

Ser madre es para ella una experiencia inigualable, pero también un factor de estrés. “Las clases, pruebas, trabajos y prácticas en terreno me absorben gran parte del día y no me queda espacio para mí”.

Al igual que otras alumnas de la Universidad Autónoma de Chile, Pía está decidida a seguir adelante con sus estudios. Parte de ese apoyo lo ha encontrado en los talleres de yoga y masaje y en las charlas que se dictan en su misma universidad.

“Con todas las preocupaciones cotidianas, siento que me han ayudado mucho porque con el embarazo se sufren dolores de espalda por ejemplo. Hemos conversado harto también, para saber más del proceso por el que estoy pasando y de otros temas que yo no sabía o de los que tenía dudas”.

Estas actividades son parte del programa “Talleres educacionales prenatales integrales, diseñado por alumnas de Obstetricia y Puericultura de esa casa de estudios en Santiago y que cuenta con financiamiento del Fondo de Desarrollo Institucional (FDI) del Ministerio de Educación, y ejecutado bajo el alero de la Unidad de Proyectos Externos de la Vicerrectoría Académica.

Desde este mes y hasta noviembre próximo, se realizan cursos de yoga prenatal, masofilaxia, masaje perineal y parto respetado, entre otros, en los que además de practicar diversas técnicas se les entrega material informativo.

“Este proyecto busca entregar herramientas de autocuidado a las alumnas gestantes”, explica Amapola Valdivia, una de las coordinadoras del proyecto.

“En la preparación del parto es fundamental el empoderamiento de la mujer para ser protagonista de su salud. Tiene que vivir esa experiencia de manera positiva y satisfactoria. Creemos que cuando una futura mamá cuida su condición física, favorece que tenga una mejor salud obstétrica”.

Las salas de parto integral son una tendencia que poco a poco se implementa en los hospitales chilenos. Para Amapola es una oportunidad de humanizar trabajo clínico y , a la vez, una opción real de especialización para los futuros profesionales del área.

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