Desde que ingresó a estudiar Derecho en la Universidad Autónoma de Chile ya ha tenido la oportunidad de viajar dos veces a Europa. La primera, en el contexto de un programa de intercambio estudiantil; y hasta hace pocos días, como voluntaria de una organización global con con presencia en 128 países en los cinco continentes

Durante seis semanas, María José Sepúlveda recorrió colegios de enseñanza básica y media de Praga y otras ciudades de República Checa, dictando clases sobre la historia, geografía, idiomas y costumbres en América Latina y Chile en particular.

“Compartir con niños y adolescentes de otro país es una experiencia increíble. Siento que el voluntariado en República Checa me cambió la vida y ahora soy una persona mucho más agradecida y consciente de las oportunidades que he tenido”.

El proyecto Edison está enfocado en contribuir al logro de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por Naciones Unidas: garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Es una iniciativa de AISEC, organismo no gubernamental con presencia en 128 países en los cinco continentes, que busca dar a conocer las diferentes culturas del mundo y derribar estereotipos sobre otras nacionalidades.

Gracias a su elevado rendimiento académico, pudo estudiar un semestre en la Universidad de Málaga (España) en el marco del programa ‘Un semestre en el extranjero’. Al regreso conoció el trabajo de esa ONG y no dudó en postular como global volunteer.

“Tiene programas en todo el mundo, pero tomé el desafío de ir a un país donde no se hablara ni inglés ni español. Quería saber de qué se trataba el mundo de la acción social y terminé descubriendo habilidades que no sabía que tenía”, dice María José.

Ahora, cursando quinto año de Derecho, reconoce que “me cambió la vida. Ahora tengo claro que en algún momento de mi carrera profesional estudiaré un magíster y me dedicaré a la docencia universitaria”.

 

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