Amplia cobertura de población, el impulso al parto humanizado y su carácter docente asistencial, son algunos de los atributos de los campos clínicos que Obstetricia y Puericultura pone a disposición de sus estudiantes en la Universidad Autónoma de Chile.

A los hospitales Padre Hurtado, Parroquial de San Bernardo, de la Fuerza Aérea y de Buin; las clínicas Madre e Hijo y Juan Pablo II de Santiago, se suman una decena de consultorios en distintas comunas de la región Metropolitana.

“Un centro de salud que atiende a una gran cantidad de población, significa por un lado más oportunidades para los alumnos de realizar atención ginecológica, obstétrica y de neonatología”, explicó la directora de carrera, magíster Sonia Muñoz.

Así, llevan a la práctica lo aprendido en las salas de clase y laboratorios. “Fortalecen competencias disciplinares y personales fundamentales: conocimientos, habilidades, destrezas, actitud y en especial los valores que han adquirido durante su formación”.

“Como centros docentes y asistenciales, sus profesionales son además académicos”, añadió Muñoz. “Esto se traduce en un apoyo más eficiente al desempeño y aprendizaje”.

Junto a otro centenar de estudiantes de tercer año, Ariel González ya está haciendo su práctica de especialidad, período en el que va rotando en distintos establecimientos de salud.

“Ahora ya estamos en contacto directo con la madre y el hijo», precisó. «Realizamos las funciones propias de nuestra profesión, como el control del embarazo, del parto y la atención del recién nacido”, además de urgencias gineco-obstétricas y atención oncológica».

Durante su formación en la Universidad Autónoma de Chile, el matrón o matrona adquiere conocimientos científicos, humanistas, tecnológicos y de gestión en la disciplina para brindar atención integral en las áreas de salud sexual y reproductiva, así como al recién nacido sano y enfermo en todos los niveles de la red asistencial, y en salud familiar y comunitaria.

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