En el Auditorio de la Universidad Autónoma se realizó el seminario “Diversidad e Interculturalidad en la educación” que contó con la presencia de 300 personas, donde se destacó la presencia de estudiantes y docentes con interés en los temas.

Allí, los expositores centraron el debate en la discusión relativa a qué se entendía por interculturalidad, la diversidad a la cual se exponen los países en los tiempos de migraciones y la exitosa experiencia neozelandesa con los maoríes, pueblo originario de la nación.

El primero en exponer fue Gunther Dietz, docente en la Universidad de Hamburgo, quien explicó, desde una perspectiva educacional, que “todos somos de alguna manera diversos. Por eso necesitamos trabajar la diversidad, por ejemplo, desde el aula para que sea significativo para cada persona”, y puntualizó en que los niños “ya no aprenden de la misma manera que antes. Toda esta noción de aprendizaje que proviene del siglo XIX la tenemos que superar. Los estudiantes traen saberes antes de ingresar a la escuela y eso hay que aprovecharlo para nuevos procesos de enseñanza”.

Luego, quien detalló su labor fue el también exministro de Cultura y Patrimonio de Nueva Zelanda, Christopher Finlayson. El abogado, llevó adelante uno de los procesos más significativos en cuanto a interculturalidad y reconocimiento de pueblos originarios del mundo, el cual fue el Tratado de Negociaciones de Waitangi.

Para ello, Finlayson relató cómo fue la forma de abordar la problemática histórica de su país y los tipos de detalles a los cuales prestó atención para que todos se sintieran integrados y respetados. “Nueva Zelanda no es un paraíso. Hubo errores serios, injusticias que fueron incurridas por la colonización. Y el daño que hubo no puede ser reparado en cinco minutos ni en cinco años, pero hay un esfuerzo consciente de abordarlos. Un ejemplo de lo que estamos tratando de hacer es ver el mundo desde una visión indígena. Para ello retiramos los nombres europeos de un lago o un cerro y restauramos el nombre indígena original”, contó.

Otro invitado que hubo en el panel fue Toko Kapea, abogado comercial neozelandés, quien confirmó la experiencia descrita por Finlayson y narró lo que le tocó vivir a él como ascendiente neozelandés.

Por su parte, el rector de la Universidad Autónoma, Teodoro Ribera,  aterrizó lo expuesto en la realidad nacional. Narró la dificultad que existe para las personas de ascendencia mapuche, y el trato al cual se ven expuestos. “En una sociedad global, la sociedad global mayor no es capaz de entender que una persona pueda ser indígena y, sin embargo, participar de esta sociedad global sin problemas. Y la sociedad menor no entiende que puede abrazar la modernidad y seguir siendo leal a sus orígenes. Eso lo llamo doble exclusión”, dijo.

 

 

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