Según la Encuesta Nacional de Salud 2009-2010, el 17,2% de los chilenos mayores de 15 años reconoció sintomatología depresiva (aunque no necesariamente depresión), de los cuales el 25,7% fueron mujeres. La tasa de suicidio fue de 11 por 100 mil habitantes.

Cifras que para la investigadora del Instituto Milenio UC, Orietta Echavarri, constituyen un problema de salud pública. Junto a la Dra. Susana Morales, especialista de ese mismo centro, expuso en un seminario sobre el riesgo suicida organizado por la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago.

“Es una conducta muy compleja, sin una causa lineal única”, dijo Echavarri. “Cada caso es diferente; por eso es importante un diagnóstico individual, estableciendo una estrategia de intervención que se relacione con lo que está afectando a esa persona”.

El objetivo es brindar contención y conectar al usuario con aspectos más favorables, así como implementar un plan de seguridad ante la eventualidad de que llegue a una situación crítica. “El riesgo suicida es muy volátil; es un estado de un momento”, puntualizó.

Por su parte, el profesor de Psicología magíster Pablo Gutiérrez, destacó la relevancia académica y social de las materias abordadas, que son de interés transversal para las distintas asignaturas de la carrera.

“Cada día se suicidan seis chilenos. Si bien la cifra puede no ser tan alta como en otros países, implica mucho dolor subjetivo pues detrás de cada caso consumado hay un parasuicidio, que genera mucho dolor para todo el entorno familiar”.

Añadió que la actividad permitió a sus estudiantes interactuar con destacados investigadores e integrar conocimientos de áreas diversas, como los factores sociales, culturales y genéticos relacionados con ese fenómeno.

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