¿Cuánta relevancia tienen factores como la geografía o el clima en la calidad de un vino? Al parecer la suficiente como para contribuir a su color, acidez y aroma, entre otras nobles cualidades que lo hacen particular o único.

La Dra. Cristina Úbeda, académica investigadora del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chile, acaba de publicar un estudio en la prestigiosa revista American Journal of Enology and Viticulture que intenta explicar cómo la proximidad de la costa, entre otros factores, realizan un aporte clave en las características aromáticas de la cepa Carignan.

“Parece ser que esta cepa llegó a Chile aproximadamente en 1939, tras el terremoto de Chillán, con el apoyo del gobierno que implementó diferentes políticas para traer variedades francesas e impulsar así la vitivinicultura de la zona, la cual se había resentido gravemente tras este suceso. Aunque la cepa fue traida de Francia, parece ser que esta uva se originó en España, en concreto en Cariñena (Aragón)”, nos detalló la Dra. Úbeda.

Agregó que las características organolépticas que esta variedad aporta al vino son de alta calidad. “Los vinos de Carignan son concentrados, presentan un color rojo oscuro. Su aroma es a fruta negra, frutos del bosque, ciruelas y pasas. Su persistencia es larga, agradable en boca y muy buena acidez”, señaló investigadora.

Recordó que “en 2010 se conformó un grupo de vignateros de Carignan denominado VIGNO, con el propósito inicial de crear una Denominación de Origen de esta cepa en el Maule e impulsar el cultivo de uva Carignan y el consumo del vino de esta cepa”, precisando que este proceso es a menudo bastante largo, ya que le confiere un valor añadido al producto, porque se le reconocen ciertas cualidades únicas debido a las características naturales y climatológicas de la zona, así como al tipo de cultivo y producción.

En este marco -señaló la Dra. Úbeda- “nos propusimos estudiar cómo se expresan las características aromáticas de la variedad en Chile, haciendo este estudio donde se intentan correlacionar algunas de sus características con la proximidad a la costa versus a la cordillera”.

Se trabajó con muestras de las zonas de Caliboro, Melozal, Cauquenes, Huerta del Maule, Loncomilla y Sauzal de dos vendimias (2012 y 2014). Y aunque se trata de un estudio preliminar, “pudimos comprobar cómo la ubicación geográfica del viñedo afectó a las características aromáticas del vino. De esta manera todos los vinos analizados se pudieron agrupar de acuerdo a su origen y a sus características aromáticas. Así, pudimos observar cómo la cercanía a la costa produjo vinos más ricos en ésteres y ácidos volátiles que los vinos procedentes de viñas más cercanas a la cordillera”, explicó la Dra. Ubeda, precisando que los ésteres son un grupo de compuestos volátiles que influyen en la frutosidad de los vinos, por tanto la cercanía a la costa de los viñedos, confirió a los vinos de Carignan una mayor potencia afrutada.

Finalmente, la investigadora destacó que el estudio fuese publicado por la revista American Journal of Enology and Viticulture. “Esta revista es la oficial de la Asociación Americana de Enología y Viticultura, y se encuentra dentro del primer cuartil de la clasificación de “Agricultura”, según el Journal Citation Reports de Thomson Reuters 2016. Es una revista muy prestigiosa dentro del mundo enológico y publicar en ella ha sido un logro importante para nuestro grupo de investigación”, concluyó.

La Dra. Cristina Úbeda es Licenciada en Farmacia por la Universidad de Sevilla (España), Máster en Microbiología aplicada a la biotecnología industrial; Máster en Seguridad Alimentaria, y Doctora por la misma casa de estudios; y Máster en Nutrición y Alimentación por la Universidad de Barcelona (España).

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