Investigadora de Trabajo Social abordó el perfil de los adultos mayores y su calidad de vida

En Chile, el 16,2% de la población es de la tercera edad y se estima que para el 2050 los mayores de 60 años superen el 31,6%. El 85,8% es autovalente y el 35% participa en organizaciones sociales; más que, por ejemplo, el 21,1% de la población joven.

Estas son algunas de las conclusiones del  informe del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) de diciembre del 2019. Entre otros aspectos, da cuenta de un cambio en la percepción y necesidades de este grupo etario, fenómeno que fue abordado por la docente e investigadora de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago, Karina Gatica.

Según la académica -doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Deusto (España)-, “hemos construido colectivamente una representación social de la vejez como aquella que tiende a quedarse en casa y jubilar”. Sin embargo, “hoy es distinta a lo que conocíamos antes. Los adultos mayores nos han demostrado que tienen capacidades instaladas que pueden ser potenciales en algunos ámbitos”, lo que se explica porque “han sido protagonistas de macrofenómenos sociales que han puesto a prueba su capacidad adaptativa”.

Las mediciones modernas de lo que se entiende por calidad de vida en la tercera edad incluyen dimensiones objetivas y, desde hace dos décadas, también subjetivas. Es concebida como un valor postmaterial; es decir, que comienza una vez que están satisfechas las necesidades vitales.

Esta perspectiva “ha sido muy útil porque tiene que ver con la percepción que la persona tiene de su propia existencia, lo que a veces difiere de sus condiciones reales y nos habla de la resiliencia”, subrayó la Dra. Gatica.

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