Participativos, abiertos y con pautas precisas. Esas son algunas de las características de los comités de Autoevaluación de la Universidad Autónoma de Chile, que ya están trabajando en su primer informe con miras al proceso de acreditación nacional e internacional.

Cada uno de los 12 grupos está recogiendo información relevante acerca de las fortalezas y debilidades de la casa de estudios en determinados indicadores. A fines de julio y tras meses de intensa labor, entregarán sus conclusiones y además propuestas de mejora.

El director corporativo de Aseguramiento de la Calidad, Eugenio Arratia, explicó que se trata de equipos “heterogéneos en su composición, de distintas sedes y niveles”, lo que a su juicio agrega valor a sus propuestas.

“En base a una metodología clara, directivos, docentes investigadores y estudiantes hacen una evaluación crítica y reflexiva de las debilidades y fortalezas, identificando también las oportunidades para seguir avanzando en los niveles de calidad en sus respectivos ámbitos”.

Se trata de variables fundamentales para la Comisión Nacional de Acreditación en Chile y la agencia acreditadora Northwest Commission on Colleges and Universities (NWCCU) de Estados Unidos.

En la jornada de constitución de los comités en Santiago, realizada en abril y que contó con la participación del Rector, Dr. Teodoro Ribera, se puso de relieve que la acreditación nacional e internacional no es un objetivo en sí mismo, sino resultado de sus estándares de calidad.

“No basta con decir que somos una buena universidad y de excelencia académica”, dijo en esa oportunidad. “Lo importante es tener indicadores con los que uno pueda comprobar cómo ha progresado y cómo está el entorno”.

 

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