Más que un proceso de acreditación, es un proceso de autoevaluación para mejoras permanentes en pro de la calidad. Así se definió el proceso que inició la Universidad Autónoma de Chile en enero y que hoy tuvo su segunda jornada, con la participación de todos los estamentos.

Al respecto, el rector de la casa de estudios, Teodoro Ribera, dijo que el objetivo es que todos los estamentos -académicos, administrativos, estudiantes y la comunidad en general- analicen con visión crítica y objetiva el funcionamiento de la institución. Que se evalúe si este es o no el adecuado, que se observe el contexto y se compare con otros sectores relevantes del mismo sistema, para así tomar medidas que aceleren el proceso de calidad de la universidad.

En este contexto, el vicerrector de Aseguramiento de la Calidad, Hernán Viguera, explicó que este es un proceso que se viene desarrollando desde agosto de 2017 y que ha involucrado revisar la planificación institucional, de las vicerrectorías, de las distintas facultades, el trabajo estratégico y la mirada estratégica de programas y carreras.

“Eso tiene que ver con cómo nosotros miramos lo que viene, cómo queremos, cómo vemos y cómo proyectarnos el camino del quehacer de la institución a la luz de lo que hemos venido desarrollando. Hay muchas cosas que planificamos en nuestro período anterior -plan 2015-2020-, muchas ya se cumplieron y muchas otras cambiaron o mutaron, porque cambió el contexto. Ingresamos al Sistema Único de Admisión, tenemos ya tres años de ingreso con gratuidad, hay una Ley de Desarrollo Profesional Docente y una serie de circunstancias que de alguna manera nos obligan como institución, a ajustar cómo nos proyectamos hacia el futuro. En ese entendido comenzamos a trabajar la revisión de los planes de desarrollo”, puntualizó.

Dentro de este mismo escenario de mejora permanente que se inició, la Autónoma desarrolló una primera jornada de autoevaluación integrada, en enero. “Y es integrada, porque además del proceso de autoevaluación con miras a la acreditación que nos corresponde en 2019 por parte la comisión Nacional de Acreditación (cuarto proceso), también estamos  incorporando un nuevo desafío que es poder acreditarnos con una agencia americana, que implica procesos más complejos, con miradas distintas que si bien enriquecen el proyecto educativo general, también lo hacen más complejo, y es un gran desafío para todos los actores que somos parte de esta casa de estudios”, sostuvo Viguera.

Características especiales

El rector, en tanto, acotó que este proceso de acreditación que enfrentará la universidad tiene características especiales.

“Es la primera vez que la universidad va a incorporar alumnos en el proceso de autoevaluación; es un proceso que se va a desarrollar siguiendo tanto los estándares nacionales como los estándares internacionales, porque la universidad pretende acreditarse en los estados unidos de Norteamérica; y por último, este es un proceso especial, porque se va a hacer mirando, tanto las normas de la actual ley como las nuevas imposiciones que establece la nueva Ley de Educación  Superior, que no solamente mira los procesos sino también los resultados y los estándares de resultados”, dijo, junto con destacar que “la Autónoma hoy es mucho más universidad de lo que era antes y esto es porque permanentemente estamos pensando en cómo hacer las cosas mejor”, dijo.

Así, durante esta jornada se constituyeron 12 comités para trabajar igual número de criterios que se consideran en la gestión institucional: docencia, pregrado, investigación y otros que están contemplados tanto por los procesos de certificación nacional, como en las certificaciones internacionales a las cuales la Autónoma aspira.

“Lo que esperamos de este trabajo es una mirada reflexiva y autocrítica  donde los participantes de cada comité –que han trabajado en las tres sedes recogiendo y rescatando las miradas diversas que pueden haber– de alguna forma ponderen lo que nos propusimos hacer, si lo hemos hecho, si lo hemos cumplido y a partir de eso, cómo podríamos mejorar para alcanzarlo, proyectando respecto de qué deberíamos hacer de  aquí en adelante para ser una universidad que quiere estar en una instancian destacada, con un desempeño relevante y destacado a nivel nacional… y por qué no, internacional”, enfatizó el vicerrector de Aseguramiento de la Calidad.

A su juicio, todo esto se traduce en detectar fortalezas y debilidades en cada una de las áreas que trabaja cada comisión para luego, en una segunda etapa, propongan planes de mejora.

“No  bastan en sí mismo los procesos de autoevaluación con miras a la acreditación. También estamos implementando esta nueva mirada de lo que es el aseguramiento de la calidad de la educación en la Autónoma, que tiene que ver con establecer una serie de dispositivos sobre la totalidad del desempeño y el quehacer universitario. Hay una nueva ley de Educación Superior que establece que en las instituciones se deben dar en un sistema de gestión integral de la calidad sobre la totalidad de los procesos, niveles, programas, sedes, campus y modalidades, y eso involucra el desafío de instalar una cultura de calidad en donde los propios actores, en sus propias unidades académicas, sean los que trabajen con esta mirada de calidad y mejora continua en todo lo que hagan diariamente”, concluyó.

Estudiantes

Cabe señalar que este proceso en pro del aseguramiento de la calidad de la educación también participan los estudiantes, en este caso representados por Francisco Rüeldinger, alumno de cuarto año de la Carrera de Ingeniería Comercial.

Él valoró la instancia, considerando que el objetivo principal de la universidad es satisfacer a los estudiantes. “Por eso creo que es un buen avance incorporar al proceso a los alumnos, que son los que tienen la mirada directa del servicio que se entrega. Nosotros tenemos mucho que aportar, porque tenemos la claridad de cómo funciona esto y cómo se entrega también”, dijo.

 

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