El Centro de Estudios de Gestión Social (CEGES) de la Universidad Autónoma de Chile entregó el Informe Socioeconómico del Maule (Isoma) 2018, en el cual se da cuenta de algunos aspectos relevantes sucedidos en la economía maulina en 2018 partiendo por el crecimiento acumulado de 8,9% en la región, siendo solo superada por la Región de Magallanes, cifra en la que las exportaciones y la construcción tuvieron gran incidencia.

Allí se explica desde el punto de vista técnico la incidencia que tuvo en este número la base de comparación respecto de 2017, año en que el Maule fue una de las cuatro regiones del país con menor crecimiento, y desde lo fundamental el aporte que realizaron este año los sectores Silvoagropecuario (exportaciones), Comercio y Construcción.

Sin embargo, el centro de investigación universitaria advirtió sobre los desafíos que tiene la región en el mercado laboral, donde urge la formación de capital humano avanzado. Al respecto, el director del CEGES, Mg. Víctor Yáñez, indicó que el informe demostró que se ha precarizado la calidad del empleo, a pesar de mostrar la región una relativa mejoría en áreas de alta incidencia para la activación del crecimiento económico de la región.
El investigador del CEGES, Dr. Guillermo Riquelme, planteó que las cifras dan cuenta que la región tiene sobre el 30% de informalidad en el empleo. “Esto repercute en las bajas pensiones de la región, ubicándose entre las cuatro con peores acumulados, con rentas que no superan los 120 mil pesos como promedio. Aquí hay un círculo precario entre producción, empleo e ingreso que da cuenta de trabajos con poca productividad, como el sector agrícola o el comercio, sin mayor formación, que a su vez genera muy bajos niveles de ingresos”, explicó.

A ello se suma, dijo Riquelme, que en el Maule sólo un 16,2% de los ocupados posee educación universitaria. “Según los postulados de la “economía de la educación”, estos bajos niveles de escolaridad deberían estar asociados consecuentemente a mano de obra con bajos niveles de productividad y, por ende, a bajos niveles de ingreso. Por otro lado, el Maule presenta la mayor participación de trabajadores con un nivel de educación primario y secundario (enseñanza básica y media), representando cerca del 75,4% del total de ocupados. De esta manera, urge la formación de capital humano avanzado y, mayor aún, su empleabilidad en la región porque las inversiones intensivas en capital y tecnología son las llamadas a absorber, mayoritariamente, los profesionales que se están formando. Emerge entonces la necesidad de establecer políticas públicas que vayan en la dirección de generar los incentivos pertinentes para la inversión privada en la región en sectores asociados a la industria y tecnología”, propuso Riquelme.

Asimismo, Yáñez subrayó que es necesario protagonizar espacios de diálogo consistentes y sostenidos con las autoridades gubernamentales, donde se analicen las características, cualificación y la precarización del empleo, “no centrado en la emergencia de ciertos indicadores, sino que más bien en premisas y tendencias”, manifestó, a la vez que sostuvo la necesidad de incorporar mayor investigación.

Respecto de las proyecciones, Riquelme indicó que el crecimiento para 2019 no superaría el 6% debido a la base de comparación con este año, observando también una debilitación del empleo.

A la entrega de este indicador asistieron autoridades regionales, representantes de gremios y empresas regionales, además de académicos y alumnos de la universidad.

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