Empresas caen y otras emergen según cómo hayan incorporado la tecnología con enfoque en la productividad. Así es el impacto de la transformación digital, que excede con creces el ámbito de la economía y alcanza a los gobiernos, la academia y finalmente a las personas.

Para el año 2025, los efectos de esos avances podrían ser nada menos que entre US$15 y US$40 trillones, según estimaciones del McKinsey Global Institute de Estados Unidos.

“Lo que hagamos durante los próximos ocho años, determinará el futuro tecnológico del resto del siglo XXI”, dijo durante una charla en la Universidad Autónoma de Chile el ingeniero Alfredo Barriga, ex secretario ejecutivo de Desarrollo Digital, unidad encargada de seguir las resoluciones del Comité de Ministros en esa materia.

Durante el encuentro, organizado por la Facultad de Ingeniería y el Colegio de Ingenieros de Chile, el experto sostuvo que “el 50% de los puestos de trabajo se verán afectados por tecnologías como la inteligencia artificial. Algunos van a desaparecer y en otros casos surgirán nuevos empleos, para los cuales hoy no existen profesionales”.

A su juicio, Chile posee buena infraestructura, pero está muy atrasado en adecuar los modelos de negocio a la realidad digital. “Más que comprar tecnología, el tema es saber aplicarla para generar mejores productos, a costos más bajos y que signifiquen mayor satisfacción para el cliente”.

Por eso, aseguró que el desafío es diseñar un ecosistema que sea capaz de aprovechar las oportunidades que ofrece la transformación digital.

“Los estudiantes de hoy, profesionales de mañana, deben conocer y entender los alcances de este fenómeno porque es ahora cuando se está construyendo ese futuro”, señaló Alfredo Barriga.

Dentro de muy poco, se enfrentarán a un mundo en que todo está cambiando. La forma de relacionarse, de estudiar, de enseñar y de trabajar. Donde en algunos casos la tecnología será una extensión del ser humano.

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