Enfrentar la vida universitaria es un desafío para los jóvenes que comenzarán este año la educación superior, sobre todo si deben abandonar su casa y trasladarse a otra ciudad para iniciar sus estudios, proceso que es complejo tanto para los alumnos como para sus padres. Según la directora de la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma de Chile, Claudia Badilla, esta nueva etapa funciona como un elemento distractor para los estudiantes. “Pensando en todos los cambios, indudablemente los papás sufren más porque los padres se quedan en el lugar donde estaban habituados a estar con sus hijos.  Por lo tanto, hay alguien que ya no está, a diferencia de los estudiantes que, si bien resienten esta lejanía, están en otro lugar y eso es un componente distractor, además de vivir toda la vorágine de lo que significa la universidad”, destacó la psicóloga.

Para el caso de los estudiantes, la experta dice que el lugar físico en el cual vivirán los estudiantes influye en su desarrollo emocional. “Lo que muchas veces se sugiere cuando los estudiantes viven fuera, es que el espacio físico donde van a estar pueda de alguna manera estar adaptado con elementos que sean de su casa. La idea es trasladar la casa al espacio donde van a estar y que esta transición también sea acompañada por los padres”, puntualizó Badilla.

Responsabilidad concepto clave

Desde el aspecto pedagógico, enfrentar una carrera universitaria y la carga académica que esto conlleva es un gran desafío. Ser estructurado y metódico es la base para lograr buenos resultados, según plantea el Dr. en Ciencias de la Educación, Rodrigo Berrios. “El proceso de innovación curricular que enfrentan en la universidad, es algo muy distinto a lo que acostumbraban a ver en la etapa escolar. Necesariamente los estudiantes deben tener horas de trabajo autónomo, el cual deberían utilizar correctamente. Tiene que ver con la carga de cada una de las asignaturas que deben enfrentar, lo que requiere una responsabilidad y un compromiso superior”, subrayó el director de la carrera de Pedagogía en Educación Básica de la Universidad Autónoma de Chile.

Por otra parte, salir de la casa de los padres provoca una alteración que se ve reflejada en cambios de horario y sobre todo de alimentación, lo que influye directamente al momento de adquirir nuevos conocimientos. “El vivir solo requiere de otros tiempos. Por lo general, la mayoría de los estudiantes no termina alimentándose de la forma adecuada y no duerme las horas que necesita, por lo tanto, existe un desorden también. Para que el cerebro logre aprendizajes significativos, es necesario dormir las horas correspondientes. El cerebro tiene una plasticidad que necesita moverse”, dijo Berríos.

Madurez e independencia

Javiera Zúñiga, estudiante de cuarto año de Trabajo Social de la Universidad Autónoma, dejó Peumo, comuna donde vivió aproximadamente 18 años, para trasladarse a Talca a realizar sus estudios. Según su experiencia, la parte emocional fue lo más difícil de afrontar. “Pasar de un pueblo super pequeño, en donde todo es tranquilidad, a una ciudad más grande es un poco chocante al principio”, admitió Zúñiga.

Pese a toda adversidad, la estudiante declara estar feliz con la decisión que tomó, ya que le permitió ser más independiente y conocer a personas relevantes en su formación. “Finalmente todo lo que vas pasando por el camino es puro aprendizaje, te va formando como persona, va formando tu carácter, además de conocer a personas que van marcando tu vida de una u otra manera y te acompañan en una etapa tan importante como es la universidad”, finalizó Zúñiga. Cabe destacar que más del el 60% de los estudiantes de la Universidad Autónoma tiene residencia fuera de Talca, y serán muchos que, al igual que Zúñiga, deberán dejar sus casas y enfrentar la educación superior fuera de su lugar de origen.

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