Experto plantea en U. Autónoma que dimensiones planetarias deben ser incorporadas al análisis económico

Junto al Doctor en Economía de la Universidad de Harvard y Gerente de la División de Política Monetaria del Banco Central de Chile (BCCh), Elías Albagli, la carrera Ingeniería Comercial de la Universidad Autónoma de Chile en Talca analizó los “Límites planetarios y capital humano”, una mirada de la economía desde los recursos disponibles en el planeta.

El objetivo de la actividad fue dar a conocer el impacto de la actividad humana en la degradación del medio ambiente y la naturaleza, abarcando múltiples dimensiones planetarias, temáticas que, a juicio de la Vicedecana de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad, Mg. Jennifer Rivera, hasta ahora no han sido tomadas en cuenta por el análisis de la economía tradicional. De esta forma, la actividad entregó una visión hacia el futuro sobre cómo ver y analizar la economía.

Al respecto, Albagli señaló que, si bien la economía tradicional ha elegido ignorar esta perspectiva, la evidencia científica rechaza categóricamente dicha decisión, puesto que la degradación de la naturaleza avanza a pasos agigantados y alcanza múltiples dimensiones plantearías, siendo el cambio climático sólo una de ellas.

Para el experto, incorporarlas al análisis económico resulta complejo, pero urgente.

 

DEPENDE Y AFECTA

La actividad humana depende de la naturaleza y afecta esta, puesto que se beneficia de diversos servicios ecosistémicos tales como servicios de provisión en la extracción de materias primas, agua dulce o energías, servicios de regulación y soporte como la polinización, regulación del clima, producción de oxígeno o regeneración de suelos, y servicios culturales como la recreación y la espiritualidad.

El plazo en que estos servicios pueden verse afectados por la actividad humana es variable. Sin embargo, el analista detalló que ya se exceden con creces varios límites planetarios, entre estos el cambio climático, cambio de uso de suelos, pérdida de la biodiversidad y desbalance de flujos bioquímicos.

El análisis económico del gerente de unidad del BCCh se sustenta en evidencia científica. Por ello, toma antecedentes como que la temperatura promedio en la tierra ha incrementado cerca de 1,2º desde la Revolución Industrial y que el hielo en el Ártico se encuentra en niveles mínimos desde sus registros en 1979.

A esto agregó que, según la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), la actividad humana ha alterado el 75% del área terrestre del planeta y el 66% de los océanos.

En este sentido, destacó que según reportes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), Chile se vería seriamente afectada por la escasez hídrica.

A estas dimensiones, Albagli agregó otros ámbitos también en riesgo, como la acidificación de océanos, uso de agua dulce, integridad de la capa de ozono, carga atmosférica por aerosoles y contaminación por desechos.

 

PROBLEMA INMINENTE

Los límites planetarios registran complicaciones que los transforman en problemas inminentes, como que no es una degradación lineal (por la acidificación los corales pierden capacidad de calcificación rápidamente), existe retroalimentación hacia otras dimensiones (la destrucción de la biodiversidad reduce capacidad de los ecosistemas de absorber CO2) y está sujeta a puntos de no retorno (el Amazonas recicla su propia agua, pero su deforestación rompe este equilibrio).

Explicó que la “no linealidad y retroalimentación implican que la degradación tomará velocidad por el mismo daño marginal, pero esta proyección a corto plazo no se mantiene, puesto que se espera la duplicación del Producto Interno Bruto (PIB) mundial en los próximos 20 años”.

 

MEDICIÓN DEL CAPITAL NATURAL

Sobre cómo medir el capital natural, Albagli se refirió a la necesaria cuantificación de ambientes biofísicos de componentes orgánicos e inorgánicos que entregan servicio a la humanidad, a partir de la medición de extensión del ecosistema, medición de las condiciones de degradación y mejora, medición de los flujos de servicios físicos, valoración monetaria (a precios que se corrijan por externalidades) del flujo de servicios y el cálculo de valor presente. Se trata de un marco de medición que, aunque nuevo, permite tener una visión más clara de la realidad.

En este sentido, el Ministerio de Medio Ambiente de Chile, el BCCh y el Consejo Nacional CTCI han comenzado a explorar cómo incluir dichos datos a la agenda de mediano plazo, como parte de las estadísticas económicas.

“Los desafíos futuros son enormes, pero este es un primer paso de suma importancia…De avanzar, Chile podría convertirse en uno de los primeros países en contar con un sistema de contabilidad de servicios ecosistémicos”.

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