Poco a poco, los terapeutas ocupacionales han contribuido a desarrollar en Chile un camino de inclusión, promoviendo la salud entre la sociedad y en particular entre quienes, por diferentes circunstancias, ven limitada su participación en sus comunidades.

Así, la ocupación humana adquiere gran relevancia sobre todo para quienes están en situación de discapacidad, ya que promueve su quehacer diario en un contexto social y cultural y, finalmente, ejercer ciudadanía como sujetos de derechos.

Dar a conocer el quehacer profesional y resaltar su importancia, fueron los ejes de la celebración del Día Nacional del Terapeuta Ocupacional en la Universidad Autónoma de Chile, que durante una semana reunió a docentes y estudiantes en torno a actividades académicas, recreativas y de acción social en los campus Providencia y El Llano Subercaseaux.

En algunas participaron la Corporación para la Inclusión de Personas con Discapacidad Visual y Sordociegas (CIDEVI), ofreciendo a la comunidad universitaria masajes ‘a luca’, y la Asociación Nacional del Discapacitado Mental (ANADIME) con sus artículos de repostería y artesanías.

También hubo talleres y charlas sobre modelos, enfoques y técnicas de intervención de personas y grupos con y sin discapacidad, y conversatorios en que profesores de la carrera y profesionales compartieron sus experiencias en equipos de Salud.

El mensaje fue poner de relieve la ocupación humana, que tiene que ver con el `hacer’, desde el levantarse hasta acostarse por la noche. Eso tiene implícitas una serie de acciones básicas y avanzadas, que forman parte de vivir en comunidad.

Y cada una de ellas requiere de determinadas habilidades físicas, sociales y culturales.

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