Talleres de skate para niños con discapacidad o clases de cultura cívica para inmigrantes, no eran temas comunes hace algunos años en el país. Sin embargo, con el paso del tiempo y la llegada de nuevas tecnologías, las iniciativas ligadas a la responsabilidad social son cada vez más comunes, logrando un impacto positivo en la sociedad.

Así lo entendieron los alumnos de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago, quienes gracias al fondo concursable “Sello Voluntario” tendrán financiamiento para 16 diversos proyectos en diferentes ámbitos.

Espíritu de servicio

Víctor Sáez estudia Terapia Ocupacional y además es fundador de Deporte Extremo Inclusivo en Chile (DEIC). Hace un año creó el taller de skate para niños con distintas patologías. “Lo que hacemos es modificar las tablas y hacerlas útiles para quienes las usen. Por ejemplo, uno de los jóvenes que asiste tiene parálisis cerebral por lo tanto su tabla tiene varios apoyos”.

En otra área, un grupo de jóvenes de Psiclogía ejecutará un proyecto de capacitación a inmigrantes en temas como AFP, salud, leyes laborales y emprendimiento, en conjunto con Fundación Manos a la Obra, conocida por su trabajo con personas vulneradas en sus derechos básicos.

Carlos Guzmán, coordinador del equipo, comentó que la intención fue “elaborar un plan integral para personas de todas las edades. Esto incluye varias actividades cuyo objetivo es la integración”.

“Sello voluntario”

Lispeth Cofré, coordinadora de RSU y Voluntariado de la Universidad Autónoma en Santiago, comentó que el fondo busca impulsar a los alumnos a trabajar con la comunidad.

“Lo que hacemos es un fondo concursable autogestionado. Estamos muy contentos porque el año pasado tuvimos seis postulaciones y en esta ocasión adjudicamos 16”.

Los otros proyectos elegidos para este año se relacionan con temas como género y diversidad, adulto mayor y medio ambiente, entre otros.

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