Dónde dejar la basura y cómo podemos reciclar son parte de las preguntas que a diario se realizan ciudades como Temuco, donde el desafío por disminuir la acumulación de residuos domiciliarios se ha transformado en un tema recurrente en las conversaciones familiares, con amigos, en la universidad, profesores, colegios, trabajo, empresas , entre otros lugares.

A raíz de esta problemática, Carla Figueroa Cárdenas, estudiante de tercer año de Ingeniería Civil Industrial, decidió enfrentar el problema de la basura con tecnología. » Lo que yo busco es terminar con el vicio de que todo lo que desechamos es basura y permitir que las personas que decidan reciclar puedan generar un lazo con las personas que hoy tienen negocios en base a productos reciclados, pero a través de una aplicación que se llama Ecogar».

¿ Cómo funciona? «Cada persona que tenga la aplicación puede poner a disposición de la red un producto que para ellos es basura, pero que para otros puede ser materia prima, por ejemplo cartón, vidrio o plástico. Publico en mi red la disposición del producto y dónde pueden retirarlo y así quienes estén interesados se contactan y lo pasan a retirar. De esta forma quebramos esta cadena y generamos un círculo de reciclaje», detalló.

Con esta idea ella se presentó al concurso «Innovando con Ingeniería» que cada año realiza el Colegio de Ingenieros de Chile gracias al convenio de colaboración existente entre el Consejo de Especialidad Industrial y la Facultad de Ingeniería de la U.Autónoma y ganó.

La estudiante de Temuco se quedó con el primer lugar de esta iniciativa que tiene por objeto incentivar una mirada innovadora, que sea capaz de integrar en forma productiva y efectiva las diversas soluciones tecnológicas que hoy están disponibles, reconociendo la importancia que ésta mirada tiene en los pasos que se tomen hacia el futuro, y vinculando a los estudiantes tempranamente en la búsqueda de soluciones a problemas complejos y multidisciplinarios.

Para Carla este trabajo permite «romper con el círculo vicioso del consumismo excesivo que nos ha llevado a una cultura de lo desechable, y que como sociedad nos tiene envenenando a nuestro planeta día a día a un ritmo absolutamente insostenible.  Creo que es posible concretarla de forma real, porque hoy sólo es un proyecto, y generar un impacto positivo en el mercado, potenciando y apoyando a las organizaciones o personas que están enfrentando el desafío de hacerse cargo de los desechos domiciliarios para volver a entregarles valor, y de esta forma evitar que se transformen simplemente en basura».

 

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