Señor ministro de Educación Gerardo Varela

Estimada comunidad universitaria:

La Universidad agradece la presencia del señor Ministro de Educación Gerardo Varela con motivo del inicio del año académico de nuestra Universidad en Santiago.

La Universidad Autónoma de Chile nació en Temuco, con el objeto de ofrecer posibilidades de estudio a miles de jóvenes que carecían alternativas en un sistema universitario tradicional altamente burocratizado, elitista y segregador.

En la actualidad, contamos con 25.000 estudiantes en las sedes de Santiago, Talca y Temuco, 1.700 profesores, de los cuales más del 70 por ciento tiene nivel de postgrado, y cerca del 90 por ciento de nuestros programas están acreditados. Tenemos 15.520 alumnos con gratuidad, la que llegó para quedarse, y estamos orgullosos de los estudiantes que nos prefieren por nuestra calidad, la que consideramos una obligación y con la que estamos comprometidos como institución y sin escatimar esfuerzos.

Somos una Universidad con una sólida situación financiera y ocupamos un lugar destacado entre estas instituciones, considerando su patrimonio.  La reciente publicación del Ranking Scimago señaló que estamos dentro de las 20 casas de estudios más importantes en Chile, según la producción científica, área que además acreditamos en el último proceso ante la CNA.  En la actualidad tenemos 42 proyectos con subvención Conicyt (más de $ 3.000.000.000), un proyecto de la Fundación Bill Gate y 2 proyectos Fondef.

Ir más allá de los límites, es declarar hoy, con la misma energía de hace casi tres décadas, que queremos seguir haciendo cada día Más Universidad, sustentados en reafirmar nuestras convicciones fundacionales que explican el lugar en que nos encontramos: creemos y reivindicamos el valor de la libertad personal, el desarrollo individual y social a través de la educación y la cultura, impulsando y fortaleciendo el respeto a las personas, como seres libres e iguales en dignidad y derechos, la responsabilidad, la ética y la calidad.

Frente al debate que atraviesa el país en torno al futuro de la Educación Superior, promovemos el principio de que los bienes públicos pueden ser generados indistintamente por instituciones estatales y privadas; creemos en la competencia y, por ello, no tenemos problemas en competir y demostrar en rankings objetivos lo que somos, fuera de todas las caricaturas ideológicas que se han hecho de la educación privada.

A días que la nueva ley de educación deba ser promulgada y entrar en vigencia, aspiramos a que la misma, junto con un incremento de la calidad genere estabilidad, una condición básica para el desarrollo de los proyectos universitarios. Necesitamos estabilidad y previsibilidad, igualdad de oportunidades y no discriminación, más libertad y no tanta desconfianza, para pasar a nuevas etapas de desarrollo y hacer florecer más la educación terciaria en Chile.

Esta Universidad, señor Ministro, que cuenta con un 70% de sus alumnos en el sistema de gratuidad, ingresó al mismo, pues nuestra finalidad es atender a los sectores medios y ascendentes del país.

Sin embargo, nos preocupa que los recursos disponibles y la focalización de estos estudiantes en algunas universidades termine afectando la sustentabilidad académica de los proyectos que lo cobija. Que el Estado limite los aranceles que está dispuesto a pagar por los servicios académicos que presta, es una norma entendible desde un punto de vista fiscal; pero que limite además el número de los matriculados totales, gratuitos y no gratuitos,  y que además fije los aranceles de estos últimos, terminará por afectar la autonomía misma de estas instituciones.

Aprovecho su presencia, señor Ministro, para hacerle presente la necesidad de normas transitorias más realistas para implementar la Ley de Educación Superior.

Radicar, sin más, la acreditación en la CNA de los doctorados, de las carreras de pedagogía, medicina y odontología, como al igual la institucional, es imponerle a este organismo una atribución para la cual aún no está preparada.  Esto está unido a la derogación inmediata, sin transición, de las disposiciones legales que permitieron la existencia de las agencias de acreditación, lo que genera incertezas en los actuales procesos de acreditación de doctorados y magister.

Nos preocupa igualmente que la nueva ley suspenda la acreditación voluntaria de carreras hasta el año 2025, considerando que este proceso incide en forma directa en la calidad.

Por último, carece de una mirada de futuro no considerar normas especiales para evitar las perniciosas consecuencias del cierre no planificado de instituciones, lo que se hará presente con fuerza en los próximos dos años. Serán probablemente 4 o más universidades y un número mayor de IP y CFT que desaparecerán, lo que puede ser conveniente para la solidez del sistema, pero cuyas consecuencias generarán desconfianza en el sistema como un todo. Sería deseable instituir normas especiales para regular este proceso.

Señor Ministro:

Chile tiene una bien ganada reputación en materia de educación superior en Iberoamérica. Los ranking internacionales así lo demuestran y este activo debe ser potenciado y protegido. Esperamos que la Ley de Educación Superior, más allá de los problemas que visualizamos, respete la autonomía universitaria y permita a las Universidad ser fieles, cada una, a su misión institucional. Gracias por su presencia.

 

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