Este martes fueron conocidos los resultados de la Encuesta Casen 2017, medición que realiza cada dos años el Ministerio de Desarrollo Social y que en esta ocasión nuevamente posicionó a La Araucanía como la región más pobre del país, indicando que el 17,2% de los habitantes de la región está en situación de pobreza, según la medición de sus ingresos.

La cifra regional, que involucra a 171 mil 368 personas, es más del doble del promedio nacional de un 8,6%, pero es menor al 23,6% registrado en la encuesta Casen anterior, del 2015, y al 48,5% del año 2006.

Estos resultados poco auspiciosos fueron analizados por el Vicedecano de la Facultad de Economía y Negocios, Humberto Salas, quien en entrevista con El Austral comentó «seguimos manteniéndonos en los últimos lugares de crecimiento y eso significa que el país está avanzando pero que nuestra región sigue en rezago. Eso es un llamado de atención, porque todos los programas sociales tienen que tener un foco en capacitación, porque no basta con subsidios».

VISIÓN SOCIAL

Mientras que desde un punto de vista social, la psicóloga y Magister en Familia y Sociedad de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Carolina Valderas, sostuvo que en este análisis resulta vital tener en consideración que en 2015 se incorporó la medición de pobreza multidimensional, concepto que abarca las áreas de educación, salud, trabajo, seguridad social, vivienda y nivel de vida en general.

«Esto me parece óptimo, ya que es muy importante entender el fenómeno desde una visión integral y multicausal. Desde esta perspectiva, los indicadores más bajos son trabajo y seguridad social, principalmente asociados a las condiciones más precarias del trabajo con ingresos no pertinentes en ciertas labores.  También se asocia a las jubilaciones deficientes, las que van en aumento; el acceso a servicios básicos, como por ejemplo el agua potable, problema que debería estar quedando atrás en nuestros problemas de pobreza», puntualizó.

La psicóloga agregó que «de la medición también se desprende que existe carencia en el área de apoyo y participación social, donde los hogares cuentan con solo un miembro que brinde sustento a quienes lo necesitan, situación que entrega un panorama bastante hostil pues afecta a los mayores de la población. En el futuro tendremos adultos mayores más solitarios y poco integrados, aislados por una sociedad individualista, donde la sociedad se desafecta totalmente del otro y lo comunitario».

Valderas afirmó que resulta clave que «los académicos de nuestras universidades regionales y equipos desarrollen  investigación y la detección de situaciones en esta áreas, y su vez generen propuestas para mejorar las políticas públicas que permitan aportar en la disminución de estas cifras».

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