Sin ningún elemento tecnológico más que una pluma y un papel. Así era la historieta hace medio siglo, que en Chile se transformó en una industria que llegó a exportar los trabajos de varios de sus creadores.

Un arte que, aunque no goza de la impronta internacional ni el impulso editorial de aquellos años, se niega a desaparecer, de la mano de nóveles dibujantes que hoy aprovechan las herramientas que ofrece el mundo digital.

Fue una época dorada en la que detrás de cada recuadro había un equipo de historietistas, guionistas y acuarelistas que daban vida a relatos que combinaban la entretención y la pedagogía.

“Es algo que se está perdiendo y que nunca más ha vuelto a ser lo que era”, asegura Ricardo San Martín, director del documental “Viñetas perdidas”, recientemente estrenado en la Universidad Autónoma de Chile en Santiago y ahora semifinalista del Festival FilmArte 2019 de Berlín.

A partir de la biografía de los historietistas Germán Gabler, Juan Francisco Jara, René Poblete y Lincoln Fuentes, aborda el desarrollo de ese oficio en Chile entre 1960 y 1973, tiempo en el que “ellos fueron protagonistas de un período intenso”.

“Quiero rescatar una expresión artística que se hacía de manera artesanal, un espacio intermedio entre la literatura y el cine donde uno podía ver y disfrutar con imágenes, seguir un texto y entender una historia”.

Mampato, Condorito, Killer y Peneca son solo algunos de las obras que “fueron protagonistas de mi infancia y mi juventud; alimentaban mi imaginación y la de muchos adolescentes de esa generación”.

El documental “Viñetas perdidas” fue exhibido en Casa Autónoma, Arte y Cultura, construida en 1902 y declarada Inmueble de Conservación Histórica en 1966. Hoy forma parte del campus Providencia de la Universidad Autónoma de Chile.

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