Acaba de ser investido con la más alta distinción que entrega la Universidad Autónoma de Chile, el grado Doctor Honoris Causa, por su contribución a la ciencia en el estudio de las enfermedades como el cáncer y en materia de envejecimiento.

El Dr. Carlos López Otín académico investigador del departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, España, cree firmemente en el desarrollo científico orientado a mejorar nuestra calidad de vida, a la luz de los últimos descubrimientos, que podrían sanar aquellas enfermedades que hoy son consideradas incurables o de difícil tratamiento. Sin embargo, también plantea sus matices frente a aquellos que aspiran a extender la vida hasta lograr la inmortalidad.

“Hoy es un tiempo extraordinario para ser investigador en biomedicina, porque se han creado nuevas herramientas, técnicas y metodologías que hacen que ese contexto de que algo no se podía hacer porque era imposible, vaya retrocediendo y hoy lo imposible pasa a ser posible”, advierte y detalla que “hay más de 6 mil enfermedades hereditarias, sin embargo, hoy la ciencia cuenta con los conocimientos para disminuir su ocurrencia o sanarlas”.

Y va más allá. “En el cáncer, más del 50% de los tumores malignos hoy se pueden curar y esto es un avance extraordinario que ha logrado la medicina y la ciencia. Por eso el esfuerzo hay que ponerlo en todo aquello que hoy por hoy es incurable o difícilmente manejable. Eso también aplica para otras enfermedades minoritarias o raras, en las que, con un esfuerzo coordinado de distintos estamentos, que podríamos abordar en Chile o España, haríamos un diagnóstico genético de las enfermedades hereditarias para que se puedan erradicar”.

A modo de ejemplo, señala que “el envejecimiento es el resultado de los cambios en 9 procesos genómicos. Hoy podemos hacer algo, como reprogramar las células o realizar cirugía genómica”, precisando que “no hay dos enfermedades iguales desde el punto de vista molecular, por eso debemos avanzar en tratamientos específicos para cada caso”.

Calidad de vida vs inmortalidad

El investigador español sostiene que “la vida es el resultado de la armonía molecular, mientras que la enfermedad es la pérdida de esa armonía”. Dicho de otro modo: “el paisaje de la vida es armónico, mientras que el cáncer y el envejecimiento son nada más que un daño genético a esa armonía”.

En este contexto, el Dr. López Otín se hace cargo responsablemente de aquellos postulados más osados que auguran la posibilidad de curar el envejecimiento dentro de los próximos 20 o 30 años, logrando la inmortalidad del ser humano.

“La especie humana debería entender que somos vulnerables. No creo que haya que comprar la idea de que seremos más felices si alguien nos vuelve inmortales. No creo en eso, pero sí creo en la posibilidad de que el conocimiento nos permitirá extender la longevidad, vivir un poco más y sobre todo vivir un poco mejor, y que las enfermedades que no se controlan se puedan llegar a controlar y con eso la vida será más grata. No hace falta ser inmortal”, replica.

Finalmente, el catedrático sostiene que es fundamental “conocer para curar y para vivir mejor”, al tiempo que se plantea una singular interrogante: “¿cómo sostener un mundo tan cambiante?, con cultura, curiosidad, solidaridad y el impulso de los jóvenes; es la única receta que puede funcionar”, a lo que añade una última reflexión. “Avancemos en la ciencia, pero no nos creamos dioses. La vulnerabilidad siempre está presente”.

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