El sábado 25 y domingo 26 de mayo próximos, de 10:00 a 18:00 horas, la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y la Casa Autónoma, Arte y Cultura de la Universidad Autónoma de Chile, ambas declaradas Inmuebles de Conservación Histórica, abrirán sus puertas a toda la comunidad en el marco del Día del Patrimonio 2019.

Estos hitos urbanos forman parte del campus Providencia de esa casa de estudios. Gracias a sus características arquitectónicas y culturales y su estado de conservación, están protegidos por la Ley General de Urbanismo y Construcciones.

Tras adquirir los terrenos del antiguo Colegio Argentino del Sagrado Corazón de Jesús en Avenida Pedro de Valdivia para levantar un moderno campus, la Universidad inició un ambicioso proyecto de restauración a cargo de arquitectos, constructores y artistas visuales.

Galería de arte

Construida en 1902, la “Casa Autónoma, arte y cultura” (Europa 1970) fue originalmente la casa-quinta de descanso de la familia Del Río Soto-Aguilar. En 1966 fue rebautizada como “Villa Europa” y declarada Inmueble de Conservación Histórica, albergando después a la municipalidad de Providencia.

Los trabajos de remodelación incluyeron la recuperación de balaustres, pavimentos de las terrazas y aleros, fachadas, muros y molduras, entre otros elementos que conforman la arquitectura ecléctica de la casa. En el interior, se refaccionaron todos los elementos de la época, lo que incluyó la escalera principal, parquet y habitaciones del primer piso.

La casona es ahora un espacio destinado a la difusión de la cultura y las artes, albergando numerosas exposiciones de artistas visuales chilenos y extranjeros, como Roberto Matta, Oswaldo Guayasamín, Santos Chávez, Frida Kahlo, Diego Rivera y -hasta el próximo 31 de mayo- la retrospectiva “Travesía en Cydonia” de Ruperto Cádiz.

Patrimonio religioso

La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (Pedro de Valdivia 425), ha sido testigo de los últimos 110 años de historia de esta parte de Santiago.

Entre los años 2012 y 2015, la Universidad Autónoma de Chile remodeló el altar, la sacristía y el confesionario, a lo que sumó la reposición de todos los vitrales manteniendo íntegra su exquisita composición de tonos, colores y motivos religiosos. En sus exteriores, se levantó una nueva cúpula con perfiles metálicos reutilizando los materiales originales, y se reconstruyó el acceso norte.

El imponente mural ocupa toda la superficie posterior al altar. Sus líneas –ya sean perspectivas, miradas o manos- apuntan a la Resurrección y la conexión entre Jesús y el sagrario.

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