El seminario «Terapia breve centrada en soluciones en la clínica infanto juvenil» organizado por la carrera de Psicología reunió a académicos, estudiantes y profesionales de la región que trabajan la temática en el auditorio Juan Pablo Laporte de nuestra universidad, donde analizaron junto a la destacada psicóloga María Amelia Barrera la efectividad de esta terapia que es reconocida a nivel mundial desde sus creación a fines de la década de 1970.

La jornada estuvo enfocada en el trabajo clínico con niños y adolescentes, frente a distintos motivos de consulta, permitiendo una aproximación a las técnicas y procedimientos de intervención que resultan más útiles desde este modelo de terapia.

Al respecto, la Fundadora y Directora de Centro Sol (Instituto de Terapia Breve centrada en Soluciones Latinoamerica), y Directora del Post-título en “Terapia Sistémica Orientada a las Soluciones” explicó que este tratamiento «se focaliza en los recursos de las personas en los momentos que no tienen problemas, es decir, se presta atención a aquellos momentos que son positivos, los cuales se aumentan. Gracias a esto tenemos un gran acervo de posibilidades de que tanto la sintomatología como el problema se puedan resolver».

Agregó «esta terapia dice que si te focalizas en el problema, lo aumentas; pero si te focalizan en los recursos que tienes, en las habilidades, en las excepciones y profundizas en ellos, vas ampliando la visión de este y el problema se va disolviendo».

En esta materia, dijo que los padres muchas veces caen en castigar, sancionar o indicar a sus hijos lo que están haciendo mal, sin pensar en el daño o efecto que las palabras pueden tener sobre ellos, por lo que es vital «que ellos sean capaces de confiar en que sus hijos tienen deseos de hacer cosas buenas y positivas y ser reconocidos por ellos. Cuando estamos mirando a nuestro hijos con posibilidades nuestra mirada es mas amable como padres».

Barrera dijo además que muy importante «ser muy expresivos y comunicativos cuando el niño está haciendo las cosas bien, mas que cuando las hace mal, se debe poner énfasis en las cosas positivas. Por ejemplo,  cuando nuestro hijo presenta un problema debemos hablar sobre el hecho puntual y no general, no debemos decir eres desordenado , por eso lo generaliza; sino explicarle que está muy desordenado con tus libros del colegio, invitándolo a mejorar así la situación puntual. Cuando realizamos este tipo de afirmaciones lo frustramos y le damos menos posibilidades de pensar en cómo ser diferentes».

La psicóloga dijo que  «es necesario impulsar al niño a hacer las cosas distintas y acompañarlo, como padre tengo que ser un modelo, darle oportunidad y también felicitarlo».

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