Columna de opinión por Guillermo Schaffeld y Felisa Córdova en Colegio de Ingenieros de Chile

Educación a distancia

La educación a distancia se define como aquella en que los estudiantes no requieren asistir presencialmente a un edificio para el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje. El primer curso de educación a distancia del que se tiene noticia se registra en Boston en 1728, el cual se realizaba por correspondencia. Luego, durante el siglo XIX aparecieron más instituciones ofreciendo cursos por correspondencia, principalmente en Estados Unidos de NA y en el Reino Unido. Es interesante saber que, en 1938, en Canadá, se realizó la primera Conferencia Internacional de Educación por Correspondencia.

Posteriormente, en 1969, en Gran Bretaña, se establece la Open University que comenzó ofreciendo programas, primero, vía la radio y luego por televisión, acompañados de material impreso que se enviaba a los domicilios de los estudiantes; al poco tiempo se fundó al UNED en España. Todas las instituciones que actualmente operan a distancia utilizan las tecnologías de la información y comunicaciones para entregar sus cursos y programas. Durante los años 70´ del siglo pasado se comienza a ofrecer la modalidad e-learning para entregar instrucción al estudiante que está separado del instructor y para dar soporte a sustantivas y regulares interacciones entre estudiantes y docentes en forma sincrónica y asincrónica. Las tecnologías usadas para la instrucción pueden
incluir: Internet, TV, transmisión uni –y bidireccional, transmisión abierta o pública, circuitos cerrados, cable, microondas, líneas de banda ancha, fibra óptica, comunicación mediante dispositivos satelitales o cable, audio y video–conferencias, DVDs y CDROMS.

Hay cursos a distancia y programas a distancia, hay educación a distancia exclusiva (e-learning), no exclusiva (blended learning) y al menos un curso a distancia. En USA, al 2016, se percibe que la distancia es aún local, que la distancia no es internacional, que hay concentración de educación a distancia en pocas instituciones, que la captación de estudiantes a distancia se hace principalmente en pregrado y que la mitad de los estudiantes de educación a distancia están tomando todos sus cursos a distancia. Sin embargo, esa situación cambia drásticamente con la pandemia del coronavirus.

Aulas virtuales

En nuestras universidades, las clases presenciales han sido reemplazadas, en general, por videoconferencias
a través del uso de distintas plataformas de conexión (Chamilo, Zoom, Google Meet, Teams, Discord, entre
otras), guardando el material y presentaciones de apoyo al curso en las plataformas de las propias casas de estudio, las llamadas aulas virtuales, las que se apoyan en Sistemas de Gestión de los Aprendizajes (LMS, por su acrónimo en inglés) tales como Blackboard, Canvas o Moodle, pero sin cambiar los objetivos, la metodología, el plan de trabajo, los apoyos didácticos y la evaluación original de cada curso.

Para la gran mayoría de los profesores universitarios esta ha sido una experiencia estresante; sus jornadas de trabajo se han visto prolongadas de la mañana a la noche, al no estar preparados para afrontar este tipo de educación, que los sacó del aula a la casa utilizando TICs y mediatización. Se reconoce que hay docentes que hace un tiempo ya han proporcionado a sus estudiantes facilidades para el uso de las TIC y las aplicaciones (apps) informáticas educacionales de manera autosuficiente, consiguiendo que sus alumnos logren los resultados de aprendizaje de manera independiente y con autonomía. Algunos profesores más avanzados utilizan la clase invertida (flipped learning), graban cápsulas de las materias de clases fuera de línea y las comparten con sus
estudiantes, respondiendo en clase las consultas por videoconferencia.

Se supone que el entorno educativo universitario presencial promueve la interacción y la comunicación entre los estudiantes y entre los estudiantes y los profesores, pero la creación y operación de equipos de trabajo en plataformas virtuales se torna una experiencia difícil de abordar para los profesores en tan corto plazo como el que han debido enfrentar este último mes; más aún, si se incorporan a este trabajo las redes sociales y los grupos de discusión. Las plataformas de crowdsourcing vienen hoy en ayuda de profesores, para brindar apoyo en el trabajo de grupos de proyectos.

Es importante recalcar que en la mayoría de las clases que han debido instalar, en corto tiempo, las universidades son “a distancia” y no formación “on-line”, entendiendo esta modalidad como aquella que, a través de una plataforma, se estudia de material disponible, videos, foros sincrónicos, evaluaciones y retroalimentación sincrónica y asincrónica, pudiéndose incluir una breve conferencia del responsable del curso. Una modalidad on-line exige un modelo educativo distinto al presencial.

Otro aspecto relacionado con la dificultad de la formación en línea de manera masiva, es que la mayoría de nuestros estudiantes, al igual que las generaciones jóvenes del mundo, no tienen un manejo profundo de la informática y computación, en realidad no son “nativos digitales” sino que “usuarios de redes sociales” y operadores de aparatos de tecnologías de la información y comunicaciones.

En la práctica

La asistencia a clases de los estudiantes se ha visto perturbada por falta de equipamiento (PC o Tablet) y por la falta de acceso a internet o por problemas de conectividad en casa. La calidad de las conexiones a internet por wifi no siempre es buena en casa, tanto para profesores como para alumnos y muchos de ellos no cuentan con conexión a internet en sus casas y deben usar el del teléfono móvil. Las universidades han hecho grandes esfuerzos por dar solución a los problemas de equipamiento y conectividad de sus estudiantes, pero todavía no es suficiente, si se tiene en cuenta que, en Chile, menos de 50% de las conexiones a Internet son fijas.

Por otra parte, la imposibilidad de realizar actividades prácticas presenciales de laboratorios afecta a varios programas de cursos de ciencias básicas y ciencias de la ingeniería, no pudiendo superarse esta situación con el solo uso de simulación, como se detecta en asignaturas de física, química, mecánica, termodinámica, fluidos, por decir algunos. Otro de los problemas que se enfrentan hoy, en la modalidad de educación a distancia, es la
privacidad de los datos. Muchos de los estudiantes no se presentan en cámara en la interacción con los profesores en videoconferencia, poniendo una foto en su pantalla. Esto puede ser crítico cuando se toman controles, pruebas o exámenes y el profesor requiere estar mirando el desarrollo de la actividad de cada estudiante en las pantallas de cada alumno conectado en la videoconferencia, para asegurarse de que sea el estudiante quien está haciendo el control y no otra persona. Pero, en ese caso, presuntamente se podría estar infringiendo el artículo 19, numeral 5 de la Constitución donde se expone que: “La inviolabilidad del hogar y de toda forma de comunicación privada. El hogar sólo puede allanarse y las comunicaciones y documentos privados
interceptarse, abrirse o registrarse en los casos y formas determinados por la ley”. La ley establece esa facultad, en lo civil, solo a los ISP (Internet Service Provider) y no se podría entonces pedir que activen las cámaras y registrar esas grabaciones (ambas situaciones en conjunto).

Los tiempos que estamos viviendo exigirán, cada vez más, el uso de las tecnologías electrónicas y de redes, por lo que las instituciones de educación superior y sus académicos deberán incorporar capacitación, entrenamiento, modelos educativos, sistemas y equipamiento avanzado para una adecuada formación on line, que permita enfrentar eficazmente este nuevo paradigma educacional.

Guillermo Schaffeld, Decano Facultad de Ingeniería Universidad Autónoma de Chile y miembro de comisión de educación, Colegio de Ingenieros de Chile AG.

 

 

 

 

Felisa Córdova,Presidenta  comisión  educación,  Colegio  de Ingenieros  de  Chile  y Directora de la Escuela de  Ingeniería,  Universidad  Finis  Terrae.

 

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