A la noche más larga del año, la ciencia denomina solsticio de invierno para marcar el inicio de la estación más fría. Pero la ancestral sabiduría mapuche ya la conocía como wiñoy tripan antu para representar el comienzo de un nuevo año en el ciclo de la Madre Tierra.

En el corazón de la avenida Pedro de Valdivia, la Asociación Indígena Kallfulikan junto a medio centenar de estudiantes de Administración Pública de la Universidad Autónoma de Chile celebraron la vida, el aire, los vientos, el agua y el rayo.

“El significado profundo de este ritual sagrado es dar un saludo a la naturaleza para que nos acoja”, dijo el lonko Samuel Melinao. “Para decirle que gracias a ella estamos vivos y para pedirle lo que necesitamos como personas”.

Recordó que este principio es parte de la identidad y la cosmovisión de los pueblos indígenas de América Latina, “que hemos querido compartir con los jóvenes que mañana serán profesionales que quizá gobiernen al país”.

Difundir esos valores es parte de los objetivos de esa agrupación y para alcanzarlo es fundamental acercarse a los establecimientos de educación superior.

Para la directora de Administración Pública, Dra. Karina Doña, convocar a la asociación a compartir el wiñoy tripan antu está vinculado al sentido de la formación que los docentes investigadores entregan a sus estudiantes.

“Como futuros servidores del Estado, deben comprender que el están al servicio de la gente y promover un Estado inclusivo, abierto a la diversidad, que sea capaz de reconciliarse con su identidad”, precisó.

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