Entender la secuenciación de genomas, los fundamentos del arte colonial o avanzar en el desarrollo de nuevos materiales nanotecnológicos. Son nuevos conocimientos que surgen del trabajo científico y que adquieren sentido cuando se traducen en algún un beneficio para la sociedad.

Generar conocimiento, transmitirlo a los estudiantes través de la docencia y transferirlo a la industria, significa un impulso al desarrollo regional y nacional.

Tercera entre las privadas en publicaciones especializadas, según el ranking América Economía 2016, la Universidad Autónoma de Chile avanza ahora hacia el resguardo de la propiedad intelectual del resultado de sus investigaciones.

“Toda la comunidad universitaria ha puesto sus energías en ello y es necesario proteger esos resultados”, explicó la directora de Innovación y Transferencia, Dra. Evelyn Silva. “Es la culminación de un largo intenso proceso científico”.

Desde las ciencias sociales hasta la biomedicina; desde las humanidades hasta la ingeniería, en todas esas disciplinas la casa de estudios genera bienes públicos a disposición de la sociedad.

Durante una charla a investigadores en Santiago, el Dr. Roberto Escarré, director de la Oficina de Gestión de Proyectos Internacionales de la Universidad de Alicante (España), sostuvo que “para explotar los resultados de la investigación se debe tener en cuenta la propiedad intelectual y otras posibilidades de transferencia avanzada como los spin off”.

A su juicio, establecer normas y procesos internos y operativizar los contratos, son herramientas esenciales para una institución de educación superior que ha alcanzado su madurez en investigación y busca después transferir nuevos conocimientos.

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