La semana pasada, alumnos de diferentes carreras de la Universidad Autónoma de Chile participaron en la ceremonia de certificación del Programa de Prevención contra la violencia familiar y específicamente hacia las mujeres, que organiza el Centro de Violencia Familiar de nuestra casa de estudios y que tiene por objetivo entregar herramientas teóricas y prácticas para que los futuros profesionales sepan cómo actuar en situaciones de riesgo.

Desde su creación en el 2009, el Programa de Violencia Intrafamiliar  ha generado un gran impacto tanto en la comunidad como en el área académica, consolidándose como una herramienta de asistencia multidisciplinaria a víctimas e imputados, además de ser una instancia formativa y de investigación para alumnos de pre grado. Aquí, jóvenes de Psicología y Trabajo social, han podido realizar sus prácticas y tener un mayor acercamiento a esta problemática que afecta a nuestra sociedad, pero en esta oportunidad alumnos de otras carreras también pudieron recibir formación que les será de gran ayuda para afrontar situaciones de riesgo en sus quehaceres profesionales.

Fueron meses de trabajo, donde los jóvenes asistieron a  sesiones teóricas especializadas en violencia de género, atención en crisis y aspectos legales sobre la legislación que protege a las mujeres dentro de nuestro país. «Los estudiantes logran salir con la habilidad de saber como detectar las primeras señales, las personas que tienen contacto ya sea del área de la salud, del área social o psicológica y obviamente van a poder contar con estas primeras estrategias de abordaje. Así pueden dar una orientación, primeros auxilios y obviamente eso los posiciona con mayor experiencia, con mayor seguridad en esta temática que es de interés nacional», expresa Mónica Villagra, coordinadora del Centro de Violencia Intrafamiliar de la UA. 

Constanza Becerra, alumna recién egresada de Psicología hizo su práctica en la clínica psicológica de la universidad y luego participó en este programa que busca agentes preventivos para la erradicación de la violencia contra la mujer. La joven cuenta que es frecuente ver casos de violencia intrafamiliar o violencia de género, por ende haber sido partícipe de estas sesiones «es super importante por el hecho de tener los conocimientos y saber cómo aplicarlos con mis futuros pacientes o en alguna organización que yo trabaje en un futuro», dice.

En Chile, sólo el año 2019 la cifra de los femicidios alcanzó a 46, un número preocupante y que ha sido el foco de demandas de muchas organizaciones que exigen mayor rigurosidad en las leyes chilenas. En este sentido, este programa se enfocó específicamente en las áreas psicosociales que tienen mayor cercanía con situaciones de riesgo.  Karen Rivera, encargada del Programa de prevención contra la violencia hacia las mujeres del Centro de la Mujer coincide con esto: «lo que buscamos es sensibilizar con este tema, pero también que ellos salgan con herramientas, ya que son estudiantes de último año. Así saber qué hacer, qué no decir, de manera que los pacientes puedan ser derivados de forma más expedita. Buscamos dar esa pequeña fortaleza que no todos tienen».

En esa misma linea, Ignacio Zamora, estudiante de último de Enfermería cuenta que vió el afiche por Instagram y se inscribió de inmediato. El joven expresa que este programa fue intensivo en temas de información: tuvieron clases con psicólogos y trabajadores sociales, quienes partieron por sensibilizar y luego enseñar como evitar la violencia desde los puntos más bajos, algo que considera muy fructífero pues todo es aplicable en su área. «Con esto nosotros podemos intuir lo que está pasando a partir de ciertos rasgos psicológicos y rasgos físicos. Ante eso se puede denunciar y hacer un manejo del paciente no solamente desde un aspecto físico y biomédico, sino también de un lado emocional», cuenta Ignacio.

Para el estudiante también es valioso que las carreras de salud puedan participar de este proyecto, ya que como enfermero «principalmente manejo pacientes, viene gente lesionada,  física y psicológicamente, entonces el poder pesquisar eso es super importante. Ahora, por ejemplo no sólo voy a preocuparme de ayudar al paciente a sanar o curar sus heridas, sino también de darle inducción si está en una situación de violencia», agrega.

Ambas organizadoras, Mónica Villagra y Constanza Becerra concuerdan en la importancia que posee el hecho de que la Universidad Autónoma de espacio a estas instancias académicas que entregan más herramientas a los estudiantes que ya están finalizando sus carreras. «Esto habla de lo interdisciplinario y obviamente la Universidad está entiendo que los fenómenos sociales no pueden contar sólo con una perspectiva, requiero del diálogo de las disciplinas y acá justamente se logra eso», asegura Villagra.

 

 

 

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