Académica de la U. Autónoma advierte sobre mascarillas y su posible daño en la voz de los docentes

La vuelta a clases presenciales ha impuesto a las comunidades educativas diversos retos relacionados con las medidas y resguardos sanitarios. Esto incluye el uso de mascarillas, práctica que tras año y medio de pandemia se ha vuelto habitual. Sin embargo, ¿qué efectos puede tener el uso de este elemento de protección, si se estima que debe ser usado por los docentes durante varias horas al día, mientras emplean la voz como herramienta de trabajo para comunicarse con sus estudiantes?

Esta interrogante fue planteada a la académica de la carrera Fonoaudiología de la Universidad Autónoma de Chile en Talca, Syndia Núñez, quien explicó que si la persona no cuenta con una técnica vocal para proyectar la voz hablada, evidenciará una sobrecarga vocal, lo que ocasionaría mayor tensión a nivel del cuello, espalda alta y la musculatura que favorece la producción de la voz. Esto conlleva a que ante una mayor tensión y una laringe más alta sean más propensos a presentar en una primera etapa un daño funcional a nivel del aparato fonador. Si esto no es controlado puede evolucionar en una lesión anatómica más evidente, como por ejemplo los nódulos vocales.

La académica, especialista en habilitación vocal, precisó que el nivel de daño dependerá de indicadores como: edad, años de ejercicio en la docencia, si presenta alguna enfermedad de base respiratoria, patología vocal o incluso haber tenido COVID-19, si se estiman las repercusiones respiratorias y la cantidad de estudiantes por sala a su cargo, lo cual determinará la carga vocal que tendrá el docente.

“La persona podrá evidenciar daño desde tres perspectivas: las anatómicas, calidad vocal y repercusiones en su calidad de vida. Las anatómicas de manera externa son el aumento de la tensión de la musculatura al fonar…De manera interna será el médico otorrinolaringólogo el que observará si hay una mayor tensión a nivel de las estructuras que están sobre los pliegues vocales o si ya presenta algún tipo de edema u otra señal en los pliegues vocales, o quizás si tenía algún tipo de alteración estructural mínima, que antes no había sido diagnosticada”, explicó la fonoaudióloga, quien apuntó que a nivel de calidad vocal, la persona percibirá su voz diferente (débil), “soplada con quiebres al momento de hablar, más conocidos como gallitos”. Igualmente se verá afectada la calidad de vida, dadas las repercusiones laborales, así como en el compartir diario con familiares y conocidos.

Según la investigación «Voice disorders in teachers and their associations with work-related factors: A systematic review”, publicada en 2013 en la Journal of Communication Disorders se estima que entre un 50% y 80% de los profesores , en algún momento de su etapa laboral presenta algún grado de disfonía. A esto se deben sumar las características ambientales en las que se desenvuelven: espacios

amplios y muchas veces no con las mejores condiciones acústicas, ya sea por el material de la sala o por el ruido ambiental.

 

Señales de alerta

Entre las señales de alerta, ante las cuales, las personas deben prestar atención, se encuentran: el tiempo de disfonía (si lleva 10 días o más de disfonía continua consulte a un otorrinolaringólogo); falta de eficacia en el acto vocal, en relación con elevar la intensidad de la voz o cambiar de tono y no lograrlo; fatiga vocal o mayor cansancio a medida que avanza la semana o en los casos más complejos durante el mismo día; dolor y tensión en el cuello y parte de la espalda alta, asociado al uso excesivo de la voz y quizás a una mala postura dependiendo de como desarrolle sus clases; carraspear constantemente por la necesidad de sentir que debe limpiar su garganta; y sequedad en la boca. El tiempo que el docente tarde en percibir posibles daños dependerá de condiciones particulares.

No obstante, si el profesor presenta preexistencia de una patología vocal, puede haber evidenciado alguna dificultad o sintomatología de molestia en su aparato fonador en las primera semana de trabajo.

 

Tipo de mascarilla

Núñez explicó que la mayor o menor intensidad de la voz también dependerá el tipo de mascarilla que utilice el docente.

“Recientes estudios han evidenciado una pérdida gradual de la intensidad entre 3-4 decibelios para la mascarilla quirúrgica y casi 12 decibelios para la mascarilla N95, en comparación con la condición sin mascarilla, lo que hace que la voz se perciba más débil… Es esperable igualmente, presentar mayor fatiga al momento de hablar por un tiempo prolongado, 30 o más minutos, por la disminución de la entrada de oxigeno y el bloqueo que produce la mascarilla”, indicó la académica.

 

Cuidado de la voz

Si se estima que los docentes continuarán con esta carga vocal dado el uso de mascarillas, la académica, recomienda adoptar medidas, como:

· Seleccionar la mascarilla con la que se sienta más cómodo para dar su clase, siempre que esta sea certificada. Se debe cambiar según los períodos de duración establecidos.

· Apoyarse de la comunicación gestual para transmitir la información necesaria para sus alumnos.

· Hablar de un modo más lento y aumentando la abertura de la boca, al punto de incluso llegar casi a la sobrearticulación, para que el mensaje sea más inteligible.

· Mantenerse constantemente hidratado. Usar líquidos y no bebidas no gaseosas.

· Mantener un reposo vocal entre pausas y recreos.

Ante molestias vocales, la persona puede solicitar atención del especialista. La Universidad Autónoma de Chile y la carrera Fonoaudiología entregan servicio gratuito de Teleorientación Fonoaudiológica, con toma de hora al correo fonoaudiologia@cloud.uautonoma.cl

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