11 octubre, 2018

La Universidad Autónoma de Chile, a través de la carrera de Terapia Ocupacional, analizó los desafíos que tienen los profesionales de esta área con relación a la demencia, un término general que se utiliza para describir lo que significa un deterioro grave de la capacidad mental que interfiere con la vida cotidiana de las personas.

De esta manera, el Seminario “Demencias. Desafíos desde Terapia Ocupacional” abordó diversos aspectos, haciendo notar que no solamente es un desafío para estos profesionales, sino también para todas las disciplinas del área de la salud y de la sociedad, toda vez que se ha estimado que cerca de 180 mil a 200 mil personas en Chile tendrían algún tipo de demencia.

Y los profesionales advierten que si a esa cifra se suma que usualmente una o dos personas dentro de las familias son las que apoyan y que también sufren consecuencias negativas para su salud mental, se convierte, entonces, en un importante desafío de salud pública.

“La Terapia Ocupacional, en particular, aporta a las personas con demencia, y principalmente a sus cuidadores, en el manejo de la vida independiente, en el acompañamiento, en la disminución de la carga y en la prescripción de ayudas técnicas o tecnológicas que ayuden a mantener esta autonomía en las diferentes áreas de la ocupación”, destacó la directora de la carrera en la Universidad Autónoma de Chile, Luisa Guerra.

El 21 de septiembre pasado se conmemoró el Día Mundial del Alzheimer -uno de los tipos de demencia existente-, con la idea de relevar este problema de salud pública. En ese contexto, el terapeuta ocupacional, Dr. Jean Gajardo, quien integra la comisión de diseño del Plan Nacional de Demencia del Ministerio de Salud, planteó la necesidad de visibilizar en instancias como este seminario diversos aspectos de esta problemática. “Abordo la investigación que hay sobre los tratamientos, en el entendido que no hay una cura a la demencia y el Alzheimer en la actualidad. Se piensa que no se puede hacer nada, pero sí hay mucho que se puede hacer, especialmente con ciertas terapias del ámbito de la ocupación que buscan mejorar la calidad de vida de las personas que viven con demencia y, lo más importante también, en torno a quienes los apoyan”, explicó el experto.

En el Maule la situación no es diferente en términos de prevalencia de la enfermedad. El Centro de Apoyo Comunitario para Personas con Demencia Amancay de Talca estima que, para la capital regional solamente, hay alrededor de 2.600 personas que podrían tener algún tipo de demencia. “Parte de nuestra labor es sensibilizar respecto de una problemática que está invisibilizada socialmente y que en la región en el fondo no tiene otras formas de intervención desde salud. Si bien, efectivamente, entendemos que los adultos mayores que tienen esta condición se atienden en salud, no es por razón del diagnóstico, principalmente, sino por su morbilidad. Nosotros pretendemos ser un foco de sensibilización y de mostrar lo que está pasando con las personas que tienen demencia”, explicó la coordinadora del centro, Macarena Bastías.

Sin embargo, Gajardo sostuvo que nuestro país está haciendo un camino interesante al contar con una estrategia y plan para abordar la demencia. “Chile es uno de los 28 países en el mundo que tiene un Plan Nacional de Demencia. Ahí hay un camino que se ha ido armando y pienso que se esperan cosas buenas de lo que está sucediendo, pero es importante mantener los temas en la agenda, los compromisos que pueden ir asumiendo, quizá, las personas de los ministerios, y también cómo la sociedad civil va poniendo el problema en la agenda y va relevando que esto es importante porque hoy es la enfermedad más temida por la población mayor. Es un tema que está ahí y que tenemos que observar”, indicó el especialista.