9 mayo, 2018

Dos destacados investigadores internacionales dieron vida al Seminario de Ciencia Ciudadana que se realizó en la Universidad Autónoma de Chile, organizado por la casa de estudios superiores y la Fundación Ciencia Ciudadana.

Se trató de la segunda versión de esta actividad, a la que se suma la Autónoma desde el año pasado, porque en la medida que la institución avanza en investigación y se hace más compleja, adquiere un compromiso con la sociedad. “La Universidad debe realizar investigación pertinente y que impacte en la calidad de vida de las personas”, sostiene el Dr. Iván Suazo, vicerrector de Investigación y Postgrado.

Esta vez, el objetivo fue poner en discusión iniciativas de éxito relacionadas con la realización de proyectos de esta área, que tiene como una de sus características principales, ser participativas.

Y es que la ciencia ciudadana involucra al público general en actividades científicas y fomenta la contribución activa de los ciudadanos a la investigación, a través de su esfuerzo intelectual, conocimiento general o sus herramientas y recursos. Como resultado de este escenario abierto, en red y transdisciplinar, se produce una mejora en las interacciones ciencia-sociedad-política-política, que conduce a una investigación más democrática.

En este contexto, Mónica Ramírez, que es profesora en la Universidad de Arizona, comentó que ella actualmente está desarrollando dos proyectos de ciencia ciudadana: uno de ellos sobre raíces de jardín y otro sobre cosechas. En ambos casos trabaja con comunidades rurales, en calidad de co-creadores.

De acuerdo a su experiencia, una de las principales ventajas de la ciencia ciudadana es que permite reunirse con la comunidad y conocer cuáles son sus inquietudes frente a las investigaciones.

“En mi caso es importante conocer la experiencia de ellos -que son quienes viven en las zonas contaminadas que se investigan-, para saber cuáles son sus preocupaciones. Eso lo permite la ciencia ciudadana. Es interactiva. La pregunta de investigación nace de la comunidad y ellos participan en los pasos de la metodología científica y están ayudando a hacer los análisis, interpretar la información, etcétera”, puntualizó.

ROMPE ESQUEMAS

El segundo expositor fue Gosep Perello, académico de la Universidad de Barcelona, que desarrolla estudios sobre relaciones sociales en comunidades concretas.

A su juicio, la ciencia ciudadana es una forma de revisar y transformar la manera de entender la ciencia.

“La forma más fácil de entender la ciencia es que primero hay un experto que empieza a investigar algo, luego eso lo publica y si tiene una importancia relevante sale en los medios y así llega a la ciudadanía. La ciencia ciudadana  rompe estos esquemas. Cada uno es experto en lo suyo, pero de manera conjunta podemos hacer más investigación, más potente. Y es que sin la participación la investigación no existe”, sentenció el experto.

Para él, “la participación quiere decir que tiene validez o que tiene un valor… enriquece y mejora la investigación”.

En su caso, los estudios involucran comportamiento humano y los realizan en medio de la calle, a diferencia de como se hace habitualmente, en laboratorios o facultades. A través de teoría de juegos intentan medir la cooperación, la confianza, todos los valores sociales que nacen de dilemas sociales, donde se pone en conflicto el interés personal y el colectivo.

“Hacemos intervenciones, casi como instalaciones, y pedimos a la gente participar con métodos digitales. Creo que hay una apropiación más fuerte de los resultados”, concluyó.

TODOS PUEDEN SUMARSE

Sebastian Escobar, director ejecutivo de la Fundación Ciencia Ciudadana, valoró esta instancia y recordó lo beneficiosa que fue la primera versión, que se centró básicamente en dar a conocer esta metodología.

“Luego de eso hemos recibido varios correos con iniciativas de personas de todo Chile, que quieren realizar actividades de ciencia ciudadana con su comunidad e incluso han surgido nuevos proyectos”, puntualizó.

Explicó que si bien el proceso ha sido lento, poco a poco se ha ido conociendo el tema y ampliando la red de apoyo que ellos se encargan de liderar a través de la página www.cienciaciudadana.cl.

“El proceso ha sido lento, hay que generar confianzas, la gente tiene que creer, la ciudadanía tiene que ver que esto realmente genera un impacto para ellos y que no se trata sólo de que un científico venga y les diga: quiero hacer esto, déjenme hacerlo con su ayuda. Lo que se plantea es que en un futuro cercano los científicos puedan co-crear o co-diseñar experimentos en conjunto. Que sea bidireccional”, puntualizó.

PROYECTOS

Actualmente en Chile se desarrollan 25 a 30 proyectos de ciencia ciudadana, concentrados principalmente en Santiago y el norte. La mayoría de ellos son sobre conservación, observación de flora y fauna, determinación de alerta de algún insecto u organismo invasor como plagas,  y en el norte, contaminación por plástico.

Sin embargo, los temas de investigación y colaboración son amplios. “Cualquiera puede participar, el investigador puede hacer un llamado abierto a todas las personas que quieran participar y se pueden contactar los interesados en aportar. Nosotros como Fundación queremos hacer el nexo entre los interesados en desarrollar investigaciones, ya sean científicos o voluntarios. Queremos hacer un levantamiento de gente interesada y luego ponerlos en contacto”, concluyó Escobar.