14 mayo, 2018

Continuando con su exitosa agenda cultural 2018, la Casa Autónoma inauguró el jueves 17 de mayo la maravillosa exposición “La mirada de Latinoamérica” de los artistas Oswaldo Guayasamín y Santos Chávez. Actividad que contó con la asistencia de  representantes diplomáticos, artistas visuales y académicos de la Autónoma y de la Universidad de Concepción encabezados por el Vicerrector de la sede Santiago, Francisco Baghetti, y la curadora de la Pinacoteca, Sandra Santander, respectivamente.

La muestra  permanecerá abierta en forma gratuita de lunes a sábado de 10:00 a 19:00 horas en Casa Autónoma Arte y Cultura de Providencia (Europa 1970), construida en 1902 y declarada Inmueble de Conservación Histórica en 1966.

Nacido en Canihual, una comunidad mapuche ubicada entre las localidades de Tirúa y Quidico, al sur de la Provincia de Arauco, Santos Chávez quedó huérfano a temprana edad tras la muerte de su padre cuando tenía siete años, y luego el de su madre, fue criado por su abuela materna y desde pequeño debió dedicarse a al pastoreo de animales y la labranza de la tierra. Debido a esto, no pudo asistir de forma regular a la escuela.

Entre los años 1958 y 1960, cursó estudios en la Sociedad de Bellas Artes en Concepción. En esta ciudad, conoció a connotados artistas como Tole Peralta y a seguidores del muralismo mexicano, como Julio Escamez, Gregorio de la Fuente y Jorge González Camarena. En 1961, siguió sus estudios en el Taller 99 en Santiago, al que fue invitado por Nemesio Antúnez. En esta instancia, perfeccionó las técnicas de la litografía, aguafuerte, punta seca y xilografía.

Tras obtener el Premio Andrés Bello en el Salón Oficial de 1966, viajó a México para trabajar en el Taller Fray Cervando en 1967, en la Ciudad de México.

En 1968, obtuvo la Mención de Honor Casa de las Américas. El mismo año, viajó a Estados Unidos donde realizó estudios en el Pratt Graphic Center de Nueva York y en el Instituto de Artes en Chicago.

Exiliado en 1977, recorrió Europa durante cuatro años, destacándose su trabajo en el Graphic Workshop de Estocolmo, Suecia, para finalmente establecerse en República Democrática Alemana donde trabajó en un taller privado y se unió a la Asociación Nacional de Artistas.

En 1994, tras radicarse en Santiago, realizó las ilustraciones de “Todos los Cantos – Ti Kom Vl” selección de poemas de Pablo Neruda, traducido al mapudungun por el poeta Elicura Chihuailaf.

En 2000, fue nombrado  “Hijo Ilustre de Tirúa” por el municipio de la comuna, mismo año en que recibe el Premio Altazor en la categoría de Grabado y Dibujo.

Amigo de Neruda

Pintor, dibujante, escultor, grafista y muralista ecuatoriano, Guayasamín fue hijo de padre indígena de origen quechua y de madre mestiza.

Antes de los ocho años, hace caricaturas de los maestros y compañeros de la escuela. Todas las semanas renueva los anuncios de la tienda abierta por su madre. También vende algunos cuadros hechos sobre trozos de lienzo y cartón, con paisajes y retratos de estrellas de cine, en la Plaza de la Independencia.

A pesar de la oposición de su padre, ingresa a la Escuela de Bellas Artes de Quito. Es la época de la “guerra de los cuatro días”, un levantamiento cívico militar contra Neptalí Bonifaz. Durante una manifestación, muere su gran amigo Manjarrés. Este acontecimiento, que más tarde inspirará su obra “Los niños muertos”, marca su visión de la gente y de la sociedad. Continúa sus estudios en la Escuela y en 1941 obtiene el diploma de pintor y escultor, tras haber seguido también estudios de arquitectura.

En 1942 expone por primera vez a la edad de 21 años en una sala particular de Quito y provoca un escándalo. La crítica considera esta muestra como un enfrentamiento con la exposición oficial de la Escuela de Bellas Artes. Nelson Rockefeller, impresionado por la obra, compra varios cuadros y ayuda a Guayasamín en el futuro.

Entre 1942 y 1943 permanece seis meses en Estados Unidos. Con el dinero ganado, viaja a México, en donde conoce al maestro Orozco, quien acepta a Guayasamín como asistente.

También entabla amistad con Pablo Neruda y un año después viaja por diversos países de América Latina, entre ellos Perú, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay, encontrando en todos ellos una sociedad indígena oprimida, temática que, desde entonces, aparece siempre en sus obras.