31 enero, 2019

Un total de 50 niños, todos hijos de funcionarios de la Universidad Autónoma de Chile partieron los primeros días de enero participando de la primera Escuela Deportiva Integral, instancia organizada por el Club Deportivo universitario con el fin de que los menores de entre 5 y 14 años se divirtieran, pero siempre teniendo un objetivo pedagógico presente en todas las actividades en las que participaron.

Y fue esa innovación en este tipo de escuelas de verano la que permitió que tanto los niños como los padres terminaran este ciclo de talleres realizados en las dependencias de la Universidad Autónoma de Chile y de la piscina del Estadio Fiscal satisfechos y conformes realizando, incluso, una presentación artística ante los apoderados que marcó el fin de la actividad.

La encargada de esta escuela, la docente universitaria Arlette Silva, explicó que el concepto de escuela deportiva integral comenzó a tomar mucha fuerza en el equipo ejecutor, lo que permitió agregar elementos del currículum y salidas pedagógicas. “Eran muchas horas solo de deportes y los niños se cansan. Además, teníamos una diversidad de menores de 5 a 14 años y la pregunta era cómo hacíamos para que esto fluyera y finalmente lograr la diversidad, la inclusión y la interculturalidad bajo un modelo educativo que se plasmó en cada actividad. Además, también fue bueno para los funcionarios porque vinieron a trabajar con sus hijos, estuvieron tranquilos porque los niños estaban seguros y los menores llegaban a sus casas cansados pero contentos, y creo que eso es lo que debiera ser una escuela convencional. No queremos que esto se pierda porque es un proyecto de mucha innovación y donde podemos plasmar nuestro modelo educativo en este tipo de experiencias”, indicó Silva.

Por su parte, el presidente del Club Deportivo Universidad Autónoma, Luis Pizarro, contó que la idea partió en 2018 y que gracias al interés de los funcionarios se pudo plasmar esta actividad. “El plan incluyó recreación para los niños, trabajo en la parte física y también en lo que se refiere a los valores. Trabajaron con bastante alegría y se puso fin al ciclo con una actividad donde los niños fueron los protagonistas”, indicó el directivo, quien agregó que ya se está ideando replicar la escuela el próximo invierno.

Las actividades deportivas, recreativas y culturales en las que participó el grupo de niños dejaron a todos contentos, siendo lo padres quienes notaron con mayor fuerza la influencia positiva del trabajo realizado por docentes y alumnos de la universidad. “Mi hija estuvo feliz participando de esta escuela porque se levantaba temprano, algo muy distinto a lo que pasa en la época en que va al colegio. Estuvo entusiasmada todos los días en venir. Es una niña muy dinámica así es que todo le gustó, la escalada, la natación, pero como también realizaron otro tipo de actividades, por ejemplo, en la biblioteca, participó muy bien, según los profesores”, dijo Ángela Romo, mientras que Ana Ramírez sostuvo que la experiencia que transmitió su hija de 12 fue excelente. “En verdad ella participó hace muchos años en otro tipo de escuelas, pero este año ha sido increíble porque han hecho más actividades, así es que en general ella está feliz con todo esto. Uno piensa que en esta instancia sólo iban a hacer deporte, pero hicieron hartas actividades lúdicas y, además, culturales, las que estuvieron apuntadas a desarrollar todos sus sentidos”, destacó.

El broche de oro de esta escuela deportiva integral fue una gala artística donde todos los niños participaron en números de tela y baile, los que fueron presentados a sus padres.