10 julio, 2018

El Centro de Estudios y Gestión Social (CEGES) de la Universidad Autónoma de Chile entrega una mirada de esta problemática en el país y en la región en su Informe Socioeconómico (ISOMA). Allí se da cuenta de la desigualdad de ingresos evidenciada en los últimos años en el Maule, sistematizada gracias a las estadísticas regionales en materia económica y social, con datos extraídos de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI).

 

El ingreso medio de los ocupados en la Región del Maule es de $385.471, siendo la segunda región con menor nivel de remuneraciones del país, después de la Región de la Araucanía que alcanzó los $386.876. Pero a ello se agrega otro dato, si se considera como parámetro la media (ingreso justo en la mitad), el 50% de los ocupados maulinos posee un ingreso inferior a los $286.686, esto es solo $10.686 más que actual salario mínimo (Tabla 1).

Con  estos datos, el Centro de Estudios y Gestión Social (CEGES) de la Universidad Autónoma de Chile parte un trabajo que aborda las causas de esta realidad que evidencia la desigualdad que existe entre nuestra región con el resto del país.

En su Informe Socioeconómico de este año (ISOMA), la unidad de estudios universitaria plantea como punto de partida cómo se da la formación de capital humano. En ese ámbito, la Teoría del Capital Humano señala, por un lado, que la educación formal contribuye al desarrollo de los conocimientos y habilidades de los individuos que incrementan sus capacidades productivas y, por otro, que los ingresos que perciben los individuos en el mercado del trabajo están en función de su participación en la productividad marginal en el trabajo. Esto último estaría asociado a su educación formal (Becker, 1983).

De esta manera, el CEGES indica, a modo de síntesis, cuáles son las principales premisas de  esta teoría: que la educación formal permite a las personas la incorporación de conocimiento y dominio de herramientas técnicas, así como el desarrollo de habilidades y destrezas laborales, que a su vez incrementan sus capacidades productivas; y que se supone que la asignación de precios a los factores productivos dependerá de la contribución a la productividad de cada uno de ellos (teoría económica neoclásica).En particular, el capital humano deberá generar una mayor productividad marginal del trabajo.

“La lógica teórica en que diversos autores han coincidido, indica una relación positiva entre capital humano, productividad y salarios, siendo la educación formal el punto de partida. Esto, ciertamente representa la inversión inicial en el proyecto de desarrollo económico del país y, como toda inversión, se espera de ella niveles de retornos acorde a los niveles de inversión. En este mismo sentido, Becker plantea que los individuos invertirán en educación, siempre y cuando los beneficios esperados sean mayores a los costos de la educación o mayores a los que brindan otras opciones de inversión alternativas.  Claramente podemos deducir que los beneficios esperados de la educación son, por un lado, empleo y mayor nivel de ingreso para los trabajadores y, por otro, mayor productividad en los procesos productivos para los empresarios”, sostiene el informe que fue preparado por el Dr. Guillermo Riquelme, coordinador del Área de Investigación Aplicada y Análisis Socioeconómico del CEGES.

Distribución de ingreso

Una de las externalidades positivas que se le asigna a la formación de capital humano, es el efecto redistributivo del ingreso, lo que implicaría una reducción de la brecha de ingresos entre los trabajadores por efecto de la educación.

El ISOMA sostiene que estas brechas suelen ser muy grandes en países latinoamericanos subdesarrollados e, incluso, en vías de desarrollo y que nuestro país es un claro caso de aquello: los ocupados del último decil superan en 17,76 veces los ingresos per cápita de los ocupados del primer decil.

Otro dato: en términos del nivel educacional, los ingresos medios de los ocupados con estudios de doctorado superan en 9,48 veces los ingresos medios de los ocupados que nunca estudiaron (INE, 2016).

Gran parte de la población, en particular la que se agrupa en los quintiles más bajos de ingreso, genera sus rentas a partir de la retribución salarial que obtiene al participar en el mercado laboral. “Si se considera que a mayores niveles de formación y experiencia aumenta la probabilidad de tener empleo y lograr mejores salarios, queda en evidencia que la ausencia de políticas públicas orientadas a distribuir conocimientos y habilidades puede incrementar las brechas dentro de la sociedad. De hecho, algunos estudios respecto a los posibles beneficios del mejoramiento del capital humano en Chile dan cuenta del significativo aumento que tendrían los ingresos de los trabajadores chilenos si estos alcanzaran en promedio los 12 años de educación formal, reduciendo a la mitad los trabajadores que ganan menos de 1 dólar por día.  Adicionalmente, si esto se complementa con un aumento en la calidad de la educación, de forma tal que Chile se situara entre el 10% de países de mejor rendimiento en educación, el crecimiento económico podría aún más incrementarse, llegando a crecer hasta tres puntos porcentuales más respecto a la tasa observada durante los últimos 15 años”, plantea el informe.

¿Qué pasa en el Maule?

EL ISOMA destaca que en ciudades como Linares, Curicó, e incluso Talca, la población tiene comparativamente a nivel nacional un menor nivel promedio de educación y, en especial, de calificación para actividades de mayor industrialización y tecnología que se explica por la matriz productiva de nuestra región que se sustenta en la agricultura y, últimamente, en el comercio y servicios generales, que son actividades que no requieren mayor calificación y que, por lo mismo, tampoco reportan mayores ingresos a sus prestadores.

“Para sus distintos niveles, la educación reporta una rentabilidad (ingresos/inversión en educación) muy distinta, siendo aquellos que poseen solo educación básica (trabajo no calificado) los que menos perciben ingresos, y por el contrario, aquellos con educación superior (trabajo calificado) son los que mayores ingresos reciben. En el Maule los profesionales con postítulo o maestría pueden alcanzar un ingreso promedio de $1.147.196, mientras que los que nunca han estudiado reciben un ingreso promedio de sólo $195.921 (Figura 1). Y en relación con el tipo de actividades productivas en la Región del Maule se observa que los ocupados se encuentran mayoritariamente en el sector silvoagropecuario con una participación del 22%, seguido del sector comercio con un 20%, áreas donde no se requiere mano de obra mayormente calificada, primando los trabajadores que cuentan con solo educación media y básica, los que consecuentemente reciben los ingresos medios más bajos que no superan los $300.000 (Tabla 2)”, precisa el informe.

Rentabilidad social

El CEGES de la Universidad Autónoma de Chile subraya en este informe que la desigualdad social y económica en Chile y el Maule no sólo comporta el tipo de actividad productiva que se desarrolla en el territorio, sino también el nivel educacional de los trabajadores, su género, el lugar en que habita o de donde proviene (migración), su círculo familiar y social, todo aquello que se denomina capital sociocultural. “Se hace muy necesario avanzar en Chile hacia la rentabilidad social, contemplando el capital humano inicial, la procedencia territorial de la población y su género como elementos sustanciales a considerar para generar políticas públicas que converjan a disminuir la desigualdad en nuestra región y el país”, concluye el informe.