29 noviembre, 2018

La carrera de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile organizó el coloquio “Privación de libertad y mujeres. La cárcel, el estado del arte y la praxis a tres voces”, oportunidad en que participaron profesionales del ámbito académico y jurídico con la finalidad de conocer la realidad que viven las mujeres en la cárcel y las infracciones que se dan a sus derechos en estos recintos

El vicedecano de la Facultad de Derecho, Mg. Ricardo Herrera, manifestó que si la restricción de la libertad a una persona es complicada, lo es aún más en el caso de las mujeres, especialmente porque la mujer es el pilar de cualquier tipo de familia que se estructure. “Cuando hay una mujer privada de libertad, hay toda una familia que sufre detrás. En la privación de libertad de las mujeres debemos tener en cuenta que estamos hablando que se ven afectados muchas veces menores de edad e indudablemente que es un tema complejo al que se suma nuestra realidad carcelaria que tiene muchas carencias que viven las mujeres y sus hijos. Detenernos a pensar en el derecho y en la privación de libertad de las mujeres es un imperativo y desde ese punto de vista lo estamos tomando”, dijo Herrera.

En ese sentido, la coordinadora de la Defensoría Penitenciaria de la Región del Bío-Bío, Mg. María Cristina Melgarejo, planteó respecto de este tema que no existe una legislación que regule a las personas privadas de libertad, careciendo el sistema de jueces de ejecución propiamente tal, aun cuando los jueces de garantía deben ejercer esa función. “Eso hace que haya mucho desconocimiento de parte de todos los intervinientes, y no hago una excepción porque todos somos un poco ignorantes en materias de privados de libertad, pero especialmente con relación a las mujeres. Entonces hay un desconocimiento que afecta los derechos de ellas y en muchos casos también los niños que están con sus madres encarceladas”, indicó.

Melgarejo agregó que uno de los principales problemas en esta temática es la invisibilización de las mujeres privadas de libertad y la discriminación, lo que se traduce, por ejemplo, en que los recursos invertidos en infraestructura, salud o derechos es mucho mayor en el caso de los hombres que de las mujeres. “Ya los privados de libertad están en una situación de vulnerabilidad, pero en las mujeres ésta es mucho mayor”, concluyó.