20 junio, 2017

Las familias chilenas declaran patrones de organización basados en la igualdad de géneros, pero en la práctica se repiten mayoritariamente los modelos tradicionales de distribución de roles.

Esta es una de las principales conclusiones a las que llegó un grupo de investigadoras de la Universidad Autónoma de Chile que está estudiando a las familias del Maule, específicamente cómo y cuánto han cambiado los roles de género al interior de éstas y las expectativas que personas jóvenes, hombres y mujeres de entre 15 y 29 años, tienen respecto de la constitución de sus propias familias. Ver estudio

“La hipótesis es que, si bien ha habido cambios, éstos son mucho menos marcados de lo que podría parecer si se observa lo que ocurre en el mundo del trabajo remunerado fuera del hogar, por ejemplo, donde hoy las mujeres están mucho más presentes”, explicó la Dra. Verónica Gómez, investigadora del Centro de Estudios y Gestión Social del Maule (CEGES).

En el trabajo, el grupo determinó que entre las mujeres la maternidad no se considera indispensable para la realización personal y que ellas esperan que sus parejas se involucren más en temas de crianza. Por su parte, los hombres declaran querer participar más en estos aspectos, pero las prácticas siguen siendo las mismas.

Sobre la distribución de tareas y recursos financieros, la negociación surge como un elemento clave, aunque finalmente la descripción de las rutinas cotidianas revela que las mujeres reportan que les toca una parcela mayoritaria de las tareas del hogar, y en el tema de cuidado infantil, la referencia a la negociación prácticamente no existe.

“Aquí reaparece el rol materno como preponderante: los hombres reconocen querer ser padres más cercanos y activos en la crianza de sus hijos, lo cual se traduce en que estén más disponibles para lo lúdico y la comunicación. No obstante, las tareas cotidianas y especialmente el cuidado de los niños se dejan en manos femeninas, incluidas las redes familiares como las abuelas, especialmente. Ahí se ve que los roles de género tradicionales siguen dando forma a estos procesos”, dijo la Dra. Gómez.

La investigadora precisó esto no significa que nada haya cambiado, asegurando que se ve avances, pero sin llegar al nivel profundo que se requiere para lograr la igualdad de género efectiva.